El Sincronario de paz de las 13 lunas

El Sincronario de paz de las 13 lunas

Las Matas, noche de águila planetario a guerrero espectral, luna eléctrica del venado, anillo semilla autoexistente (noche del 5 al 6 de octubre de 2009). Escrito realizado por Pablo – Águila Azul Resonante

EL SINCRONARIO DE PAZ DE LAS 13 LUNAS (BASADO EN EL CALENDARIO MAYA)

Capítulo 1. Origen del calendario y repercusiones del calendario sobre el ser humano y su entorno.

La palabra “calendario” viene del latín “calendas”, que significa “libro de cuentas”. Se creó en Roma con el fin de registrar datos económicos.

En la prehistoria el ser humano basaba la medición del tiempo en la observación del movimiento de los astros. La máxima ancestral “como es arriba es abajo y como es abajo es arriba” aplicada en este contexto era bien comprendida entonces, ya que conocían que sus energías y las de la Naturaleza iban acompasadas con el movimiento del sol, de la luna, de los planetas, de las estrellas, etc.

Parece ser que el primer calendario basado exclusivamente en los movimientos del sol se creó en Egipto, donde los sumos sacerdotes consideraron el año solar como doce 12 meses de 30 días cada uno, en total 360 días (el origen de la división de la circunferencia en 360 grados proviene de entonces) mas cinco días extra dedicados a celebraciones religiosas.

Esto conllevó, varias consecuencias para quienes adoptaron ese calendario:

1ª.- Dejaron progresivamente de seguir los ciclos lunares. Es fácilmente comprobable que las mareas de los océanos van subiendo paulatinamente hasta el momento de la luna llena y entonces comienzan a bajar hasta la luna nueva.

Puesto que el cuerpo físico del ser humano se halla compuesto de 2/3 de agua aproximadamente, no es descabellado pensar que la presión dentro del cuerpo varíe al compás de las fases lunares condicionando, aunque nunca determinando, así, nuestro estado físico, mental, emocional, etc.

Bien saben las comadronas que hay más partos en luna llena. Bien saben los policías que hay más incidencias esas noches. Algunas especies de cangrejos y peces, entre otros animales, ponen sus huevos en fases lunares concretas. Los buenos ebanistas pueden certificar que la madera no queda igual de resistente si se corta en menguante que si se corta en creciente. La mayoría de los agricultores saben que hay fases más favorables para la siembra y demás tareas agrícolas. Existen innumerables ejemplos en la Naturaleza.

A medida que las ciudades fueron creciendo también los edificios fueron haciéndose más altos. De esta manera fuimos dejando de ver la luna y perdiendo la conexión con nuestro satélite natural. El resultado fue que dejamos en buena parte de comprendernos a nosotros mismos y de comprender a los demás, lo cual genera conflictos.

Por otro lado, esta desconexión hace que los individuos se sientan separados del resto de la Humanidad y de la Naturaleza y, al no reconocerlas como parte de sí mismo, se vuelvan contra ellas. Esto es una de las causas fundamentales del surgimiento del egoísmo, enfermedad de la Humanidad y de la Naturaleza.

Las hormigas, pese a tener un cerebro muchísimo más pequeño que el de los humanos, se comunican telepáticamente y se organizan prácticamente de manera perfecta para que no les falte de nada. Anteponiendo el bien colectivo al individual, estos pequeños insectos nos dan una lección de lo que es amar y vivir en comunidad.

Sin embargo, cuando a dos hormigas se les arranca las antenas (confieso que hice este cruel experimento cuando era un niño) éstas dejan de reconocerse y luchan entre sí.

¿Cómo el ser humano con un cerebro muchísimo más desarrollado no iba a poseer la telepatía? Sólo que nuestras antenas son nuestro satélite natural, nuestra queridísima luna, y para volver a despertar ese sentido oculto hay que observar la luna en sus distintas fases y descubrir por uno mismo el alcance de su influencia.

2ª.- Al considerar el tiempo como algo circular se comete el error de medir el tiempo en el espacio, de considerarlo como algo tridimensional cuando realmente es la cuarta dimensión y es de la mente.

Por esta errónea concepción hemos levantado una civilización enfocada en el espacio que, por no comprender la verdadera naturaleza del tiempo, está tomando más recursos de los que la Tierra es capaz de reponer a su ritmo natural. Además, estamos construyendo sin parar, reduciendo cada vez más los bosques, selvas, en resumidas cuentas, la biodiversidad del planeta. Por muy desagradable que parezca la idea, estamos caminando hacia la saturación del sistema; y no será hasta que veamos las orejas al lobo que volvamos arrepentidos cual hijos pródigos al seno de nuestra Madre Naturaleza.

Otra de las consecuencias de considerar el tiempo como circular es que cada año regresamos otra vez al punto de partida. Así, por citar sólo un ejemplo, volvemos a crucificar a Jesucristo todos los años en Pascua.

En el actual mundo globalizado, al haber sido implantado y generalizado un calendario solar, el resultado es que los individuos y las naciones han adquirido la tendencia a revivir el pasado continuamente con lo cual dejan de vivir en el único momento que existe: el presente. En consecuencia, y por mucho que nos duela, cuando no liberamos el pasado e incluso cuando estamos dándole vueltas al futuro, estamos muertos en vida.

Sólo liberando el pasado podemos eliminar el rencor. Sólo eliminando el rencor podemos perdonar y resolver el “karma” (deudas pendientes). Sólo perdonando y resolviendo el karma obtendremos, en Verdad, la Paz Universal y la Autorrealización del Alma.

3ª.- Conforme fuimos desligándonos del ciclo lunar, los varones quedaron desconectados de ese ciclo de energía femenina tan relacionado con la menstruación de la mujer, con lo cual dejaron de comprender cómo funciona esa energía en ellas y en ellos mismos. Esto provoca cierta falta de entendimiento entre ambos sexos. Incluso la mujer dejó de relacionar su ciclo menstrual de 28 días aproximadamente (a no ser que haya trastornos que lo alteren) con el lunar de 29,5 días aproximadamente, lo que provoca una desconexión del hombre y la mujer con este ciclo de la Naturaleza.

La energía solar es masculina. La energía lunar y de la tierra es femenina. El Padre Sol fecunda a la Madre Tierra y se crea la Vida, sus hijos/as…

Un calendario exclusivamente solar genera una polaridad, desarmonía o desequilibrio en el ser y un dominio de la parte masculina (y de sus respectivas cualidades asociadas) sobre la femenina. .

Tanto el hombre como la mujer poseen una parte masculina y otra femenina. La felicidad y la belleza en el ser humano están íntimamente relacionadas con la integración, la armonía y el equilibrio de ambas mitades. Tal relación se halla perfectamente simbolizada en el “yin” y el “yang”.

El predominio de la parte masculina que surgió tanto en hombres como mujeres a raíz de la implantación en la sociedad del calendario solar en Egipto (junto con otros motivos a los cuales no aludiré por descentrarnos del tema principal) se manifestó a nivel colectivo como un dominio del hombre sobre la mujer, dando así comienzo a la época del Patriarcado.

Hoy en día la energía femenina está siendo liberada y la mujer está recobrando el poder que le corresponde. Conviene prestar atención para no irnos al extremo opuesto y caer en el Matriarcado.

Aquellas civilizaciones que utilizaron calendarios solares-lunares consiguieron aunar sus fuerzas y, puesto que sus habitantes tenían un elevado grado de unión en sí mismos y con los demás, fueron capaces de realizar auténticas proezas arquitectónicas y artísticas, reflejo de una civilización armónica. Tales fueron los casos, por citar sólo algunos ejemplos, de los mayas, cuyo calendario explicaré más adelante; los egipcios durante un periodo concreto, cuando utilizaron el llamado calendario de Thot basado en 13 ciclos de 28 días cada ciclo; los druidas celtas, los cuales pudieron construir Stonehedge, etc.

4ª.- Los hombres que no siguen el ciclo lunar, no desarrollan una concepción del tiempo tan amplia, tan “a largo plazo” como las mujeres, las cuales llevan integrada su luna particular o reloj biológico: la menstruación. Por este motivo muchos hombres no saben esperar, tienen prisa; y esto en el campo de las relaciones de pareja y sexuales se manifiesta como debilidad y vulnerabilidad, siendo las mujeres en la mayoría de los casos, que no en todos, las que deciden en última instancia.

Existen más consecuencias de adoptar un calendario exclusivamente solar. Es cuestión de observar, comparar y reflexionar.

Prosiguiendo con la historia del calendario, se dice que el emperador romano Julio César distribuyó los 5 días extras de los que hablábamos con anterioridad en 5 meses de 31 días cada uno, además le quitó un día a febrero dejándole con 29 días y se lo dio al mes número 7 (número místico en muchas tradiciones), mes al que llamó Julio en su honor, además de denominar a este calendario como “Juliano”.

Posteriormente el emperador Augusto César le quitó otro día a febrero dejándole en 28 días y confirió un día extra al mes octavo, llamado actualmente Agosto por este motivo y constando desde entonces de 31 días.

Por otro lado, se confería un día extra a febrero cada 4 años, dando así origen al año bisiesto para tratar de encuadrar así, cada año, las estaciones solares en las mismas fechas gregorianas.

El resultado es un calendario con unidades irregulares de tiempo (meses de 28, 29, 30 y 31 días) que desconecta al ser humano de todos los ciclos naturales a excepción de dos ciclos solares: el día y el año.

Llegados a este punto conviene explicar que un calendario es, ante todo, un programa mental: Uno estructura su vida y sus recuerdos en función de un determinado programa. El calendario juliano, que posteriormente se convertiría en el calendario gregoriano, como explicaré más adelante, es ineficiente para llevar la cuenta de periodos grandes en el tiempo, así como lo sería una regla con intervalos de 8, 9, 10 y 11 centímetros, por ejemplo, para medir distancias de metros o de kilómetros.

De la misma manera que a alguien que almacena de forma desordenada e ilógica los objetos en su habitación le puede costar mucho esfuerzo, o incluso nunca llegar a conseguir, encontrar un objeto que necesita en un momento dado; así lo más probable es que quienes tienen como patrón de medición de tiempo el calendario gregoriano, que es el que actualmente impera a nivel mundial, o alguno análogo, es decir, la mayoría de las personas en nuestro planeta, les cueste mucho trabajo, e incluso les resulte imposible, encontrar muchos de los recuerdos pasados, los cuales les ayudarían a recordar quienes son.

Tan grande es la repercusión del calendario sobre la mente, que me atrevo a afirmar que uno de los motivos principales por los cuales no recordamos gran parte de nuestra vida es por la tan arraigada y generalmente inconsciente influencia del calendario gregoriano. Dicho calendario, al contrario que el Sincronario de Paz de las 13 Lunas basado en el calendario maya, el cual también explicaré de forma sintética más adelante, crea en el individuo caos y confusión, impidiendo proyectar una realidad armónica; y a nivel colectivo crea una civilización caótica y de ideas confusas, la cual, por haber olvidado que es Una con la Naturaleza, se convierte en artificial y agresiva contra el entorno y contra sí misma.

Retomando la historia del calendario que impera actualmente en nuestro planeta, cuando los españoles llegaron a América, conocieron la civilización y la cultura Maya. Hay ciertos aspectos de aquella civilización que nos invitan a la reflexión, entre otros, el hecho de que en el auge de su cultura (en torno al siglo VII d. C.) construyeron sus ciudades integradas en la selva, es decir, integrándolas en la Naturaleza, sin tratar de someterla, como era costumbre en “el viejo mundo” en el cual era común la deforestación a favor de la creación o ampliación de ciudades.

Otro aspecto a tener en cuenta es el hecho de que los mayas, pese a conocer la rueda (como queda patente en los estadios en los que jugaban a la pelota) no la emplearon a nivel tecnológico en máquinas ni para ayudarse de ella en sus construcciones. Esto puede plantearnos varios interrogantes: ¿Sabían acaso que el uso de la rueda generaría una aceleración progresiva de las actividades humanas, desvinculando así a la raza humana de los ritmos naturales propios de la ejecución de dichas tareas? ¿Sabían que el uso de la rueda daría pie a una etapa de cuestionable “progreso tecnológico” en el cual el ser humano, por no comprender la necesidad de que exista una armonía entre el tiempo y el espacio, tomaría de la Madre Tierra más recursos de los que ella puede reponer a su ritmo natural, construiría y se reproduciría sin mesura, corriendo el riesgo de colapso de sistema o saturación del hábitat? ¿Tal vez fue el pueblo maya, en su época de mayor esplendor, un conjunto de maestros espirituales que manifestaron en sí mismos la máxima expresada por “San” Agustín, entre otros, que dice: “No es más feliz (o rico) el que más tiene sino el que menos necesita”?

Un tercer aspecto que nos invita a reflexionar se trata de que este pueblo maya, pese a ser considerado por los occidentales y occidentalistas como un pueblo prehistórico que vivía en su edad de piedra, fue capaz de, por un lado, levantar semejantes descomunales y majestuosos monumentos y pirámides; y por el otro ¿cómo fueron capaces de alcanzar un conocimiento astronómico y astrológico tan vasto y de desarrollar su calendario, que es el más exacto y perfecto conocido hasta nuestros días?

Tal era así, que el papa Gregorio XIII se vio obligado, tras recibir y contrastar esta información de los conquistadores de América, de convocar un concilio en el año 1582 para corregir el desfase que tenía el calendario juliano con respecto al año solar (es decir, en relación a los solsticios, a los equinocios y a las estaciones). Y es que, dicho calendario tiene una longitud media de 365,25 días, difiriendo del real valor de un año en unas milésimas.

Para llevar a cabo dicha corrección realizaron tres cambios:

A) El día siguiente al 4 de octubre fue declarado ser el 15 de octubre de ese mismo año, cortando con esto diez días al calendario.

B) Se declaró como un año de salto (bisiesto) si:

1. Era divisible por 4, pero no por 100 (cada 100 años no habría bisiesto).
2. Era divisible por 400, en tal caso sería bisiesto.

C) Se introdujeron nuevas reglas para determinar la fecha de la Pascua.
No deja de llamar la atención el hecho de que la Iglesia Católica, pese a instaurar a nivel mundial este calendario exclusivamente solar, fije la fecha de la Pascua en función de la luna llena y hasta lo que yo sé, no acostumbran a explicar el porqué al vulgo. ¿Será porque peligraría su institución si el pueblo recuperase el poder perdido que encierra la conexión con los ciclos lunares y de los astros? ¿Sabías que el Vaticano posee uno de los observatorios más modernos y activos del mundo?

(continuará)

Pablo – Águila Místico

Enlace relacionado: https://centroauri.wordpress.com/culturas/la-cultura-maya/

 

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