Sobre la Ley del Karma

El odio y la cólera son energías perjudiciales y si la emites, volverá de una forma u otra. La ley del karma dice que tal como das, recibes. Los malos pensamientos y acciones vuelven a ti. También la amabilidad, la atención, el amor, la alegría, la generosidad. De la forma en que tú des, recibirás. El karma queda registrado en el libro de contabilidad, los pensamientos, emociones, palabras y obras resultantes del amor, se anotan en la columna del haber y los negativos en el debe. El Universo repasa las cuentas. Las personas que no son conscientes del karma lo llaman destino o suerte. Siempre resulta prudente tener un saldo positivo en el banco del karma, para poder sacar en momentos de necesidad. Piensa, habla y actúa en nombre del bien y serás una persona afortunada. Tu familia es tu karma. Tu alma la escoge y pueden ser consecuencia de situaciones no resueltas en vidas anteriores para tener otra oportunidad y resolver los problemas. Te ofrecen las lecciones que tu alma necesita aprender. Es nuestro yo superior quien escoge a nuestra familia, mientras que los amigos los escogemos de acuerdo con nuestra personalidad. Al amar y respetar a los demás, sanamos las relaciones kármicas. Si tienes un problema con alguien, envíale buenos deseos mentalmente. Eso empezará a sanar el karma. Las estructuras mentales que traes a esta vida también forman parte de tu karma. Si tu mente te dice que no eres lo suficientemente bueno, atraerás cosas y personas que te harán sentir inferior. Sólo cargas con el peso del karma hasta que has aprendido la lección. La ignorancia es la que te mantiene sometido. Libérate ahora mediante tu concienciación y tu amor. Las creencias positivas crean buen karma. Tú eres el responsable de tu propia estructura mental, así que cambia los programas si no te sirven. Tú eres el único que lo puede hacer. Si tus creencias no te hacen feliz, entonces cámbialas. Tu salud es tu karma. Antes de encarnarte escogiste a tu familia, los retos que te ibas a encontrar y tu misión, escogiste tu cuerpo y tu predisposición genética. Las opciones que se abren frente a ti en cada momento respecto al pensamiento y a la emoción, afectan a tu vitalidad y a tu salud. Esto es karma. Jesucristo describió el karma diciendo “tal como siembres, recogerás”. Si alguien acumula deudas kármicas en esta vida robando, es un acto de compasión y de sentido común de la sociedad, detener a esa persona, para que no acumule más deudas. La hoja de balance de tu karma, lleva el nombre de registro akásico. Tu archivo personal está custodiado por tu ángel de la guarda que te acompaña a lo largo de tus vidas. Los Señores del Karma, están a cargo de los registros akásicos, y cuando se te ofrece la posibilidad de encarnarte, ellos ayudan a tu alma a tomar la decisión de tus padres, y lo que deseas aprender y conseguir en esa vida. El karma se lleva de una vida a otra. Puede que no experimentemos las consecuencias de nuestras acciones hasta una vida posterior, por eso a veces no hay una correlación visible entre una acción y su consecuencia. Cuanto más elevada es nuestra vibración, más rápidamente regresa el karma a nosotros. A través de la meditación, puedes acceder a tu archivo akásico, a la hoja de balance de tus deudas y créditos. Recuerda que recoges lo que siembras. Si deseas disfrutar de un futuro seguro salda tus deudas espirituales y acumula crédito en el banco del Universo.

(compartido por Pilar Zubillaga, facebook)

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