Nuestra Fuerza y Convicción

FUERZA Y CONVICCIÓN

Porque si hablamos de Fuerza como virtud, hablamos también de esa otra Energía de luz,  la Convicción, que está implícita en nuestro interior y que si somos capaces de prender irradiará por sí sola, sin darnos cuenta, aunque para mantenerla no cabe duda que deberemos ser muy perseverantes, voluntariosos, creando los hábitos saludables que nos irán dando poco a poco la motivación que necesitamos para que esa Fuerza y Convicción no decaigan.

Se puede decir también que la convicción no tiene que ver con creencias, sino con certezas. La persona actúa con convicción cuando está convencida, …cuando tiene la certeza de que está haciendo lo correcto. Para eso observamos, analizamos, reflexionamos, indagamos, para distinguir a las unas de las otras. Eso hace que caminemos en dirección a la realidad.

La Fuerza es también Perseverancia, Voluntariosidad, que nos hacen crear los hábitos necesarios para no caer en la Pereza, y a buen seguro que los resultados obtenidos de esos hábitos saludables nos irán dando poco a poco la motivación que necesitamos para seguir adelante.

Para ello es importante que día a día hagas un examen de los actos realizados -lo que muchas veces nos han dicho, hacer examen de conciencia- para así poder darte cuenta si estás en lo correcto o no y te permita comprender si esos actos van en el camino de la mejora personal y espiritual.

Y precisamente, averiguando, analizando, asimilando, reconociendo el verdadero sentido de tus actos, te hará que poco a poco todo ello se vaya convirtiendo en Convicción, empezando a calar la certeza en lo que en un principio se te presentaba como algo incomprensible. Porque cuando estás convencido de algo, con esa Fuerza a la que nos hemos referido, tus actos cobran otro sentido, el sentido de lo correcto, de lo adecuado, de lo apropiado, pero, claro está, sin caer en la imposición a la hora de transmitirlo a los demás.

¿Y qué podemos hacer a priori para cultivar todas estas virtudes y divisas?

Llegado a este punto solo cabe la reflexión personal, el reconocimiento del cómo lo estamos haciendo y, en consecuencia, la puesta en marcha de los cambios necesarios para corregir aquello que hayamos comprendido que no está bien.

De todas formas, a continuación te expongo algunas pautas a seguir:

  • Vivamos de forma honesta, siendo en todo momento equitativos y justos. Nunca prejuzguemos los actos de los demás, pues ello nos dará armonía interior y paz mental. Aprendamos a escuchar nuestra voz interior, evitando los prejuicios de valor sobre las personas.
  • Seamos siempre tolerantes y comprensivos. Aprendamos a saber escuchar a los demás. siendo reflexivos con sus opiniones y dándole la importancia que merecen.
  • Actuemos en todo momento con moderación y serenidad, tratando a todos por igual en nuestra relación con otras personas.
  • Seamos amables y respetuosos con lo que nos digan o hagan los demás, así como con nuestras palabras y actos. Nunca mostremos nuestro enfado o ira. Tratemos de comprender lo que nos dicen o hacen. Evitamos ser chocantes y agresivos.
  • Fomentemos la amistad verdadera. Un amigo sincero es uno de los mayores tesoros que una persona pueda tener. Se podría decir que la verdadera amistad es la antesala del Amor.
  • Creemos un ambiente positivo en nuestro entorno y prestemos mucha atención a la posible ayuda que nos pueda llegar de otras personas, siempre bajo un trato personal amable y bondadoso.
  • Debemos acostumbrarnos a cometer errores y saber cómo reconocerlos, perdiendo el miedo a actuar, pues son las lecciones que nos harán aprender a evolucionar a mejor.
  • Ocupémonos de nosotros mismos y no nos preocupemos de lo que puedan pensar o decir de nosotros los demás. Es muy importante sentirse bien con uno mismo. Dedíquenosle un tiempo tanto a nuestro aspecto físico como a nuestras emociones y sentimientos, reflexionando serenamente sobre las cosas que hacemos o que nos ocurren en nuestro día a día.
  • Aprendamos a compartir, haciéndolo con la satisfacción de saber que hemos ayudado y no por el propio ego de esperar el agradecimiento.
  • Tengamos siempre presente el espíritu de servicio. Seamos solidarios y respetuosos con todos y todo cuanto nos rodea. Desprendámonos de lo que realmente no necesitamos. Y a lo que no utilicemos busquémosle otro dueño.
  • Cultivemos el perdón, soltando los resentimientos y pensamientos que nos aten a alguien con quien no queremos estar vinculados.
  • Como seres de luz que queremos ser, tratemos de dominar nuestra dependencia de lo material y de lo espiritual, alejándonos de la avaricia y la soberbia que provocan las envidias y el orgullo.
  • No seamos tibios, sino asertivos, tomando las decisiones con prontitud. No dejemos para mañana lo que podemos hacer hoy. No pensemos en lo que los demás dirán.
  • Aprendamos a reconocer las cualidades y capacidades de los demás, aunque no nos lo pidan.
  • Evitemos encerrarnos en nosotros mismos. Busquemos mejores soluciones cuando buscamos el apoyo y el consejo de aquellas personas que gozan de nuestra confianza (como padres, esposo o esposa, un buen amigo o amiga, …. ) .
  • Huyamos de la rutina y busquemos hacer cosas nuevas, compartiéndolas con las personas que nos rodean y mantengamos con ellas una buena comunicación. Aceptemos como positivo cualquier cambio que debamos realizar. A mayor experiencia, más enriquecedora será nuestra evolución como persona. Tratemos de hacer siempre lo que nos gusta, y si no nos es posible busquemos lo positivo de lo que podamos estar haciendo. Y hagámoslo con pasión y perseverancia.
  • Dediquemos tiempo a meditar y reflexionar de una forma diaria, atendiendo de forma relajada a la voz de nuestro interior. Pensemos en las cosas que hemos realizado en el día y en el cómo las hemos llevado a cabo. Reflexionemos sobre las posibles consecuencias negativas y positivas que hayan tenido para nosotros.
  • Hagamos de nuestra sonrisa el diario de cada día. Sabemos que muchas veces cuesta hacerlo, pero es la señal de conexión con uno mismo y con los demás. Su práctica hará milagros en nuestra transformación interior y relaciones con los demás. No nos dejemos arrastrar por la tristeza o la ansiedad.
  • Vivamos siempre en presente. El pasado, pasado está y sólo cabe para aprender de sus lecciones a través de las pruebas que se nos han presentado.

(Extracto Libreto: “EL ÁNGEL QUE LLEVAS DENTRO”… ver en enlace: https://centroauri.wordpress.com/libreto-el-angel-que-llevas-dentro/descarga-libreto/)

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