Libro de las 13 hojas (ADAMA). 1ª hoja. Armonía

Armonía

Cuando descubrimos a “nuestros amigos” los ángeles, y cultivamos en nuestro “interior” a sus energías de luz, lo que realmente nos sucede es que descubrimos que nuestra consciencia ha cambiado, que ya no pensamos igual, que nuestros miedos han desaparecido como por encanto, que nuestros propósitos ya son bien distintos, que iniciamos nuevos “caminos”…  y pensamos ¡qué fácil parece y qué complicado al mismo tiempo!

13 Virtudes y sus divisas nos ponen los Ángeles ante nuestra “vista” para que vayamos “andando” ese camino junto a ellas.

Una de ellas, la Armonía y sus divisas.

La Armonía es ante todo un estado de equilibrio interno que controla las emociones, los sentimientos. Es vibrante, luminosa, donde todo fluye con absoluta naturalidad, con gusto, con alegría, con entrega, consiguiendo de esta forma estar bien con uno mismo y con los demás.

La Armonía no está tanto en lo que se percibe como en el estado interior del que lo percibe, por lo que la armonía se encuentra dentro de cada uno de nosotros, y la regla o el baremo de tal armonía lo tenemos que dilucidar en nuestro interior.

Ser armónico es estar alineado con nuestro ser interno, con nuestros pensamientos, con nuestros sentimientos, con nuestras emociones, lo que está más allá de la personalidad y con la vida en general; es vivir conscientemente, aceptando los momentos buenos y menos buenos como algo único, como algo que por naturaleza debe suceder, consiguiendo interiorizar cada acto, sintiéndolos, entendiéndolos, siendo coherentes con nuestros pensamientos, nuestras acciones, nuestros compromisos, haciéndolos fluir a los demás y aprendiendo de ellos.

Al ángel nos habla de cuáles han de ser nuestras divisas para conseguir armonía, de esas otras virtudes que tenemos que saber cultivar, de llevar a su práctica, y éstas no son otras que la Humildad, Bondad y Amabilidad. Divisas que  nos pueden llevar a la Armonía sintiéndolas verdaderamente dentro de nuestro ser, pues, si los sentimientos nos desbordan y no los podemos controlar, estas divisas no aflorarán.

Conseguiremos ser humildes haciendo que nuestra vida sea lo más honrada posible, que nuestros actos diarios sean sinceros y auténticos en todo momento, dominando nuestro ego, nuestra vanidad, nuestra soberbia, sintiendo que uno es igual al otro, diferente, pero igual, para nada superior, no pidiendo nada a cambio. Es decir, de la mano de la sencillez.

La bondad es una inclinación natural que las personas tienen y que les induce a hacer el bien, a ayudar al que lo necesita. Es una actitud mental de desprendimiento, es un sentimiento profundo que viene de dentro, que se caracteriza por el deseo de hacer el bien, haciendo el bien de corazón, sin caer en las “apariencias”.

La amabilidad es ser afable, afectuoso, que las personas con las que nos relacionamos o tratamos, aunque sean desconocidas, se sientan bien con nuestros actos hacia ellas.

También nos dice el Ángel: “sé infiel a tus sentimientos vagos”, es decir que reconozcamos honradamente con el corazón, con total sinceridad, nuestras sombras y oscuridades, el ego, la vanidad, el orgullo, la intolerancia, pero al mismo tiempo procurando no caer en un exceso de virtud o de defecto, de luz o de oscuridad, porque eso haría romper el equilibrio que realmente buscamos.

¿Y cómo podemos saber qué grado de armonía tenemos y cómo lo podemos desarrollar? ¿Cómo podríamos darnos cuenta de que estamos siendo armónicos y que esta virtud se está fijando en nosotros y en nuestro comportamiento?

Una forma podría ser buscando experiencias pasadas en un momento o circunstancias que sean consideradas de armonía interna, valorándolos y tomando aquél que hayamos considerado de un valor máximo. De ese momento elegido, se analizarían qué circunstancias habrían concurrido, no tanto exteriores, del lugar, la persona o el objeto que procuró la experiencia, sino más bien lo que ocurría dentro de nuestro ser, los pensamientos, emociones, sentimientos, etc., y con estos datos, y teniendo en cuenta las circunstancias exteriores que nos hubiesen podido afectar, comparar como se está en estos momentos en el nivel de armonía.

También otra forma complementaria a la anterior sería definiendo unas máximas o unos propósitos, y reflexionar día a día sobre su puesta en práctica. A modo de ejemplo, sería muy bueno reflexionar sobre:

  • Lo que se piensa y se siente interiormente desde la perspectiva de la sinceridad y la honradez.
  • Vivir en el presente. No darle energía al pasado si fue negativo, despreocupándose por el futuro.
  • Perdonarnos a nosotros mismos, amándonos mucho e ignorando toda crítica destructiva que nos hagan. Amando al prójimo, perdonando sus faltas, pero no olvidando las ofensas.
  • Nuestros sueños, ocupándonos de ellos día a día, momento a momento, para que finalmente podamos hacerlos realidad.
  • No intentar dominar a nadie, respetando la libertad de cada uno.
  • Estar alegres, contentos, buscando el lado bueno de las cosas, sobre todo en la adversidad, el malestar o la enfermedad.
  • Ser fuertes de ánimo y espíritu para que nuestros esfuerzos no sean estériles y para que nuestras fuerzas no mengüen ante los ataques de nuestras sombras.
  • Ser pacientes y reflexivos, escuchando y comprendiendo al que te habla.
  • Ser agradecidos e ir sembrando nuevamente de lo recogido.

https://centroauri.wordpress.com/adama-libro-de-las-13-hojas/

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