“Luces y sombras” en el plano espiritual del ser humano

luces y sombras

Los ángeles nos dicen que seamos Justos, es decir, ni buenos ni malos, que son conceptos totalmente subjetivos y cambiantes a lo largo del tiempo y de nuestra vida. No existe el bien o el mal, todo “eso” es parte de nosotros mismos, es parte de cómo lo vemos, del color de los “cristales” con los que miramos a los demás o lo que ellos nos enseñan de nosotros mismos, el reflejo de nosotros en sus “cristales”.  Depende de la propia consciencia de cada cual, o sea del que ve las cosas como si fueran buenas o malas.

Nosotros somos nuestro propio “amigo y enemigo”, pues es en nuestro interior donde reside el odio, la ira, el rencor que reconocemos en los demás, y si no tuviéramos esos sentimientos no tendríamos enemigos, porque ya podría fastidiarnos nuestro vecino, jefe, amigo, hermano, que no sentiríamos el menor sentimiento de venganza o de odio o de todas esas cosas que sentimos cuando nos hieren, por lo tanto el “enemigo” está en “casa”, junto con nuestra “dualidad”.

Somos los creadores de nuestras propias “Sombras”, de nuestros propios defectos, y éstas se hacen más fuertes cuanto más las despertamos en nosotros. Las “Sombras” están al acecho de nuestra “Luz”, de nuestras virtudes, y a mayores “Luces” mayores “sombras” tendremos para arrebatárnoslas.

Ambas son Energías, los extremos de esa misma Energía, pues cada Ángel de “Luz” tiene su Ángel de “Sombra”, y el esfuerzo para dominarlas será mayor contra más virtudes de “Luz” seamos capaces de despertar en nuestro interior.

Y es cierto que nos tenemos que acostumbrar a convivir con nuestras “Sombras” porque son duras de “pelar”, ellas siempre están al acecho, y ese es nuestro reto, nuestra lucha interior, su dominio, porque nunca se irán del todo.

La gente negativa, destructiva, por decirlo de alguna manera,  se nos presenta en nuestra vida precisamente para que nosotros aprendamos a decir “no”,  a saber utilizar los sentimientos negativos, a saber ser fríos, a no dejar utilizarnos, y si no lo hacemos, si no aprendemos la lección, los ángeles “oscuros” cogerán esa energía y nos harán aprender a base de tropiezos en la misma piedra, pues no cejarán en su empeño, y si no nos corregimos cada vez se harán más fuertes.

Nuestra parte humana nos impide ver a veces nuestra parte divina y aunque lo presintamos en el interior nos hace falta ver, tocar, sentir físicamente en el exterior el reflejo de nuestro interior y de ahí las personas que actúan como enemigos-maestros en forma material de nuestra parte no material, es decir todo lo que vemos en el exterior lo tenemos en el interior pero nos hacen falta “pruebas” para creer, y en ese sentido, mientras sigamos echando la culpa a los demás de nuestros fallos no avanzaremos.

A los defectos propios basta con reconocerlos y aceptarlos, les das las gracias por estar ahí y luego no te olvides de que siguen ahí. Si te descontrolas, si pierdes el control de ti mismo a causa de las situaciones por las que atraviesas es porque hay más sombra que luz en tu interior. Vamos que, una persona consciente no puede ignorar eso, no puede ignorar su estado, el estado de su interior, porque entonces no sería consciente. Aparte de eso tiene que saber cuál es la causa de su desequilibrio. Tus defectos son tuyos, sé consciente de ellos, pero los defectos del prójimo no te conciernen, no te fijes en eso.

Si consigues atraer y despertar en tu interior siete virtudes, ciertamente, pues a causa de eso tendrás siete sombras oponiéndose a esa “luz” que te has atraído; una por cada virtud acumulada. Y cada una con su propio nombre. Las sombras, los diablos, como las virtudes, los ángeles, todas tienen nombre. Eso es importante saberlo. Porque el nombre es necesario conocerlo para poder dominarlas. Pero si en vez de siete consigues atraer veinte virtudes, serán veinte las sombras que te habrás atraído también. O sea que, tendrás que hacer un esfuerzo adicional para equilibrar todo eso. Atraes la “luz”, la despiertas en tu interior, coges esa fuerza y con ella te esfuerzas en dominar su contraparte oscura. Imaginaos pues, que potencial oscuro tendría bajo su control un ser de la talla luminosa de Jesús-Cristo.

Hay un párrafo muy bonito en la Oración del Ángel Adnachiel, que es el Ángel del mes de Noviembre, que dice:

Hazme a causa de mis pensamientos, palabras y obras, sencillo como la Naturaleza, sublime como la atmósfera y luminoso como el Sol que proyecta las sombras que lo hacen brillar…”

En definitiva deberíamos trascender estos términos del bien y del mal, inventados por el ser humano, no por Dios, y buscar ver mas allá, pues esos términos no son mas que etiquetas que le hemos dado aquí, en nuestro mundo, desgraciadamente para “controlar” la mayoría de veces a las masas, y no para “ver” las cosas que verdaderamente suceden, como lecciones que hay que aprender, para que nos hagan avanzar en nuestra evolución, comprendiendo que “luces y sombras” son necesarias, que van de la mano, unidas, y al mismo tiempo entender también que no debemos temerlas, ni obsesionarnos sólo con buscar la “luz”, pero sobre todo lo que tenemos que hacer es buscar mucho en nosotros mismos, dentro de nosotros, porque ahí está realmente todo lo que buscamos fuera. Debemos aprender a amarnos de verdad y eso sólo se conseguirá si aprendemos primero, por ejemplo, a dejar de juzgar.

Aprendamos pues de todo esto, reflexionando, reconociendo, aplicando….

Primero, bien-mal son conceptos culturales y cambiantes

Segundo, responsabilicémonos de nuestra parcela y por extensión o irradiación nuestro alrededor irá cambiando.

Tercero, cambiemos las palabras bien-mal por símbolo o diábolo, símbolo es lo que une y diábolo o dibolei en latín es lo que separa.

Cuarto, sabemos que todos somos el Todo, por tanto el otro es otra forma de ser yo mismo. Tratémoslo como tal. Es decir, Ama a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo.

Quinto, Los ángeles siempre nos dicen: Velad y Uníos.

Sexto, tratemos de estar siempre alerta para ver cuando se cuelan nuestros instintos básicos, o nuestras oscuridades.

Siete, procuremos unirnos, empezando por los que pensamos de la misma forma y poco a poco con el resto, hasta que podamos hacer de nuestros enemigos nuestros mejores maestros y amigos.

(Fuente: Foro abierto de amigos de Camino)

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Una respuesta a “Luces y sombras” en el plano espiritual del ser humano

  1. El Sibarel dijo:

    Ups, pero el concepto de justicia tampoco es universal, cuidado ahí.

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