“Luces y Sombras”

luces y sombras

Los ángeles nos dicen que seamos Justos y Equilibrados, es decir, ni buenos ni malos, que son conceptos totalmente subjetivos y cambiantes a lo largo del tiempo y de nuestra vida.

En el libro de Samahel, el Ángel Superior Metatrón nos lo dice muy claro:

Bondad, maldad; vida, muerte; finito, infinito; blanco, negro. Todos los antagonismos dejarán de serlo cuando se unan a la Perfección, cuando todo deje de tener sentido y todo tenga más sentido que nunca, cuando el hombre deje de ser hombre y sea el que Es…. Todo está en vuestra decisión porque así lo quisisteis y es la tentación para quien no es merecedor de ser llamado Hijo de Dios, para quien no está en el Camino de la Perfección que lo reclama como parte integrante del que Es, Fue y Será; cuando el infinito deja de serlo para Ser; cuando el Conocimiento ya sea superior a vuestro Sentimiento y a la Sabiduría, cuando los espíritus estemos a vuestro alrededor y guiamos y protegemos al que entra en el mundo que supera a todos los mundos….. Porque el bien y el mal no existen, sino que son la torpe elección del humano que no es capaz de dejar de discernir y unirse a su Divinidad para ser lo que en principio fue…”.

Como nos dice el Ángel, el bien o el mal no existe, todo es parte de nosotros mismos, es parte de cómo lo vemos, del color de los “cristales” con los que miramos a los demás o lo que ellos nos enseñan de nosotros mismos; el reflejo de nosotros en sus “cristales”.  Depende de la propia consciencia de cada cual, o sea del que ve las cosas como si fueran buenas o malas.

Nosotros somos nuestro propio “amigo y enemigo”, pues es en nuestro interior donde reside el odio, la ira, el rencor que reconocemos en los demás, y si no tuviéramos esos sentimientos no tendríamos enemigos, porque ya podría fastidiarnos nuestro vecino, jefe, amigo, hermano, … que no sentiríamos el menor sentimiento de venganza o de odio o de todas esas cosas que sentimos cuando nos hieren, por lo tanto el “enemigo” está en “casa”, junto con nuestra “dualidad”.

Y en ese sentido, somos los creadores de nuestras propias “Sombras”, de nuestros propios defectos, y éstas se hacen más fuertes cuanto más las despertamos en nosotros.

Las “Sombras” están al acecho de nuestra “Luz”, de nuestras Virtudes, y a mayores “Luces” mayores “sombras” tendremos para arrebatárnoslas, pues ambas son Energías, los extremos de esa misma Energía.

Y es cierto que nos tenemos que acostumbrar a convivir con nuestras “Sombras” porque son duras de “pelar”, ellas siempre están al acecho, y ese es nuestro reto, nuestra lucha interior, su dominio, ya que nunca se irán del todo.

La gente negativa, destructiva, por decirlo de alguna manera,  se nos presenta en nuestra vida precisamente para que nosotros aprendamos a decir “no”,  a saber utilizar los sentimientos negativos, a saber ser fríos, a no dejar utilizar.

Nuestra parte humana nos impide ver a veces nuestra parte divina y aunque lo presintamos en el interior nos hace falta ver, tocar, sentir físicamente en el exterior el reflejo de nuestro interior, y de ahí las personas que actúan como enemigos-maestros en forma material de nuestra parte no material, es decir todo lo que vemos en el exterior lo tenemos en el interior pero nos hacen falta “pruebas” para creer, y en ese sentido, mientras sigamos echando la culpa a los demás de nuestros fallos no avanzaremos.

A los defectos propios basta con reconocerlos y aceptarlos, les damos las gracias por estar ahí y luego nos olvidamos de que siguen ahí. Si nos descontrolamos, si perdemos el control de uno mismo a causa de las situaciones por las que atravesamos es porque hay más sombras (defectos) que luces (virtudes) en nuestro interior.

Una persona consciente no puede ignorar eso, no puede ignorar su estado, el estado de su Ser interior, porque entonces no sería consciente. Aparte de eso tiene que saber cuál es la causa de su desequilibrio. Tus defectos son tuyos, sé consciente de ellos, pero los defectos del prójimo no te conciernen, no te fijes en eso.

Hay un párrafo muy bonito en la Oración del Ángel Adnachiel, que es el Ángel regente del mes de Noviembre, que dice:

Hazme a causa de mis pensamientos, palabras y obras, sencillo como la Naturaleza, sublime como la atmósfera y luminoso como el Sol que proyecta las sombras que lo hacen brillar…”

En definitiva deberíamos trascender estos términos del bien y del mal, inventados por el ser humano, no por Dios, y buscar ver más allá, pues esos términos no son más que etiquetas que le hemos dado aquí, en nuestro mundo, desgraciadamente para “controlar” la mayoría de veces a las masas, y no para “ver” las cosas que verdaderamente suceden, que son como lecciones que hay que aprender y nos hagan avanzar en nuestra evolución, comprendiendo que “luces y sombras” son necesarias, que van de la mano, unidas, y al mismo tiempo entender también que no debemos temerlas, ni obsesionarnos sólo con buscar la “luz”. Pero sobre todo lo que tenemos que hacer es buscar mucho en nosotros mismos, dentro de nuestro Ser, porque ahí está realmente todo lo que buscamos fuera.

Sobre cómo podrían ser nuestros actos diarios, nuestras relaciones con las demás personas que nos rodean, con las que nos son afines y con las que no lo son, habría muchas respuestas, tantas como Energías de Luz.

Esta sería una buena guía a seguir:

  • Amor. Ama a tus semejantes y ama a todos por igual.
  • Perdón. Perdona, porque será el camino que te haga conseguir la paz interior que tanto deseas.
  • Honestidad. Sé honesto, honesta, equilibrado, equilibrada, justo, justa, y muéstrate siempre con respeto. Denuncia la hipocresía y la falsedad.
  • Humildad. Sé humilde, sencillo, sencilla, noble, generoso, generosa, y no admitas la codicia, la soberbia, la vanidad, ni la provocación.
  • Templanza. Siempre busca la paz, la armonía interior y la de tu entorno a través de la serenidad, la moderación, la prudencia.
  • Diligencia. Sé activo, activa, perseverante, ocupándote primero de ti mismo, de ti misma, y luego de cuánto ocurre a tu alrededor, en tu núcleo familiar y de amistad, apoyándolos siempre sin dudar y haciéndolo siempre con alegría, amabilidad y agrado, siendo en lo material una de tus máximas prioridades.
  • Aprendizaje. Busca la Sabiduría a través del aprendizaje interior. Nunca te consideres enseñador, enseñadora, sino alumno, alumna, sabiendo discernir, con amor y libertad, la vida espiritual de la material.
  • Generosidad. Presta ayuda a todo aquél que la solicita, siempre que esa ayuda pueda realmente prestarse.
  • Misericordia. Sé misericordioso con los afligidos, los desahuciados y los enfermos de cuerpo y espíritu.

Y así, tantas, como seas capaz de descubrir y aplicar.

(Extracto del Libreto: “El Ángel que llevas dentro”….

https://centroauri.wordpress.com/libreto-el-angel-que-llevas-dentro/descarga-libreto-primera-parte/)

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Una respuesta a “Luces y Sombras”

  1. El Sibarel dijo:

    Está bueno, pero yo me quedo con el Triskel 🙂 Namaste jeje

    Me gusta

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