Sobre el Despertar a una nueva Consciencia

LIBRO DE SAMAHEL

(Reflexiones personales sobre lecturas del Libro de Samahel y del Libro de Tahariel)

La evolución Espiritual del Ser humano se produce a través de los denominados “siete estados de consciencia o períodos de creación de consciencia”.

Primer período de creación de consciencia (Símbolo de la “oscuridad”)

Símbolo del ser que se debate en la Confusión, en las dudas, los miedos y que desea que la “Luz” le guie de algún modo. Símbolo de la “Voluntad primera”. Un deseo que sin duda alguna está dictado por el Corazón. El ser humano trata de discernir las bases fundamentales de la materia y del espíritu, de sus vivencias y de su espiritualidad.

Segundo período de creación de consciencia (Símbolo de la “aurora”)

Símbolo del momento en que la “Luz” comienza a disipar las “Tinieblas”, nuestras propias “sombras”, nuestros defectos y formas de actuar. Símbolo del ser que comienza a estar en la “Luz” que le guía y por lo tanto la utiliza para su bien y el de sus semejantes. Símbolo de ese “Aprendizaje interno”, de saber unir en equilibrio los dos principios opuestos, masculino-femenino; fuerza-intuición. Un proceso que nos hará ver las cosas inservibles que deberemos dejar atrás.

Tercer período de creación de consciencia (Símbolo de la “medianoche”)

Símbolo de la “oscuridad” que devendrá poco a poco en “Luz” interior a causa de la “Luz” exterior recibida en una lenta transformación, sin prisas pero sin pausa. Son cambios personales y cósmicos que fructificarán en el logro de la Unidad y la trascendencia del bien-mal. Es el símbolo de los “Desapegos”, de la aplicación real de ese Aprendizaje interno.

Cuarto período de creación de consciencia (Símbolo de la “Tarde”)

Símbolo en que la “Luz” se sacrifica para alimentar la intuición. La sabiduría interiorizada se irradia en manifestación divina de Amor y consciencia, otorgando la Libertad que rompe las cadenas de la ignorancia. Es el símbolo del Ser que ha madurado y se encamina hacia su “muerte” y por lo tanto a su “nacimiento”  para poder “iluminar” de esta forma a sus semejantes. Es el símbolo de la “Corrección del Aceptado”.

Quinto período de creación de consciencia (Símbolo del “crepúsculo”)

Es el símbolo del “maestro”, del ser maduro que debe sacrificarse para dar “fruto” como la semilla. Es el hombre espiritualista que se trasforma en el hombre que Ama y que se relaciona íntimamente con lo que crea, maneja y moldea a las Energías. Es el símbolo de la disciplina, la firmeza y la determinación.

Sexto período de la creación de consciencia (Símbolo de la “noche” iluminada por ella)

Simboliza la “consciencia y la serenidad” de quien sabe que aun en la “oscuridad” existe la “Luz”. Es el hombre que contempla toda la creación desde el punto de vista del Dios Uno e infinito. Es el símbolo del hombre que viviendo en la materia, la trasciende, ya que ha visto conscientemente la “Luz” que todo lo embarga, que ha comprendido y une la “Luz” con la “oscuridad” revelando su misterio a cuantos les rodea, y más a quienes la merezcan. Es el símbolo de la “Acreditación” del buen “Caminante”.

Séptimo período de la creación de consciencia (Símbolo de la Luz o el Día)

Se considera unión de los dos estados anteriores. Se trata de la unión perfecta de la “Materia” (nuestras “sombras u oscuridades”) en la “Luz” (nuestras virtudes, y viceversa, y de la “Luz” en la “Materia”. Es el símbolo del Ser que aun viviendo en cuerpo físico “camina” fuera de las “Tinieblas” habiéndose convertido en la encarnación de la “Luz” que las aparta. Es el símbolo del “Sí quiero”.

Y en ese sentido o contexto, debemos intuir cómo desarrollar las virtudes que residen en nuestro interior, la verdadera fuente de nuestra sabiduría interior, pues son claves para descubrir el camino de retorno e integración en la energía suprema de nuestro Dios Amor. En su desarrollo deberemos alcanzar los tres niveles siguientes:

  1. La Consciencia.
  2. El Amor hacia todo.
  3. Y la Libertad que hace libres a sus poseedores,

Y todo ello a través de nuestra Fe, Secreto, Imaginación y Voluntad, perseverancia y escrupulosidad, tesón y paciencia, impregnando en nuestro corazón (el Graal) las virtudes o energías de luz, como ciclo básico de nuestra vida.

Simbólicamente los Ángeles nos dicen “…siete son los Palacios, los Templos, los Estadios de Consciencia por los que el ser humano debe pasar (no sólo en esta Vida sino en todas las sucesivas) hasta llegar a comprender y descubrir el sendero o camino que le llevará a la Luz eterna…”. Y siete son sus Energías Angélicas que junto a la energía de Miguel, la energía de la comprensión y el equilibrio, harán posible ese acceso a cada uno de ellos, y que son los símbolos de los siete pasos de Iniciación que los Caminantes (nosotros) que tendremos que dar para lograr esa Aceptación real, es decir, la de nuestra Iniciación como seres humanos de luz, y que no son otras que las siete energías luminosas de:

  1. La energía de la voluntad primera (un deseo sin duda dictado por el corazón). Es el primer paso por el que la persona denota el deseo interno de proseguir el destino al que ha sido llamado y que ha comprendido debe seguir. Un deseo que sin duda alguna está dictado por el corazón.
  1. El aprendizaje interno (la búsqueda de la razón a través del ejemplo, de la mano de la reflexión y la sinceridad con uno mismo, la autodisciplina y la corrección). Es un proceso que nos hará ver las cosas inservibles que deberemos dejar atrás, como por ejemplo, los miedos, las fobias, las supersticiones, las dudas, que denotan la no consciencia de la “Sabiduría” del que empieza la andadura del “buen Caminante”. Con el aprendizaje interno tratamos de buscar la razón a través del ejemplo, de la mano de la reflexión y la sinceridad con uno mismo, de la autodisciplina y la corrección de nuestros errores y defectos.
  1. Los desapegos (como la aplicación real de ese aprendizaje interno). Es la aplicación real de ese Aprendizaje interno. Es romper las cadenas que nos oprimen y nos atan a las cosas materiales o mundanas, lo que nos dará la plena libertad de ser como somos y permitir sumergirnos en la esencia de nuestra “Consciencia” interior, pues los verdaderos “caminos” hay que cruzarlos sin lastres ni pesadas cargas para de esta forma aliviar nuestro espíritu y llevarlo hasta el “Templo” de la Autoaceptación y el Autocompromiso, únicas premisas para ser a la postre un Iniciado real.
  1. La corrección (otra faceta de la aplicación de ese aprendizaje interno y que nos hará fuertes, positivos, irradiantes y activos en la búsqueda espiritual). Es otra faceta del Aprendizaje interno que nos hará ser fuertes, positivos, irradiantes y activos en la búsqueda espiritual, verdaderos “caminantes” del sendero fértil para nuestras vivencias y experiencias, y coherentes entre nuestras manifestaciones mentales y materiales.
  1. La disciplina (la firmeza y determinación). Es la firmeza y determinación que nos otorgará ímpetu, decisiones concretas y claras sobre nuestras afirmaciones en el camino iniciático particular, y un auténtico impulso para el logro de las metas espirituales que nos dispongamos a cumplir durante nuestra existencia.
  1. La acreditación (la conciencia necesaria como para saberse valedor de llamar a la puerta de la Iniciación). La persona se sabe en sí mismo discípulo de la sincera “Educación Arcana” y obtiene la conciencia necesaria como para saberse valedor de llamar a la puerta angosta de la Iniciación y cuya apertura le alejará de la Ignorancia y la Inconsciencia.
  1. Y finalmente la energía del SI QUIERO (la del compromiso de búsqueda de Sabiduría). Símbolos de los siete pasos que debemos dar como “Caminantes” que nos hemos propuesto ser y que nos llevarán, como nos hace comprender el Ángel Tahariel, a la Aceptación real de lo que pretendemos alcanzar. La Energía del SI QUIERO (en sí, una energía inteligente que simboliza el auténtico umbral que da acceso a ese primer palacio, primer grado o estado de consciencia. Es el último paso, aquél que define lo que entra y no está fuera; del Fíat del Caminante (del Sí quiero) que se compromete a velar por la Luz Una, que no entiende de grupos, religiones o sectas, ya que todo esto trasciende o está por encima de todo ello. Está volcado en su compromiso y confianza de la búsqueda de la “Sabiduría” interior, de su Espiritualidad.

Todos ellos son como “puertas de luz” que se nos irán abriendo en nuestra consciencia conforme vayamos comprendiendo y aplicando lo aprendido.

Posiblemente nos parezca todo esto muy etéreo y difuso, pero es bien sencillo, sólo es necesario empezar a reconocer poco a poco nuestras formas de ser, nuestras actitudes, por un lado las cosas buenas y por otro las menos buenas, los defectos, los errores cometidos, del porqué los tenemos, para seguidamente tratar de buscar el modo de corregirlos.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Reflexiones Libro de Samahel y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s