Cuento: Te amo, mírame..I Love You, Look at Me…

corazón

Autora: Roxana Karina Poeta
Revisor: Lorenzo Bermejo Thomas

En el mundo “del me quejo porque no puedo contemplar más allá de lo que veo” había un ser humano inteligente llamado León, afortunado en su trabajo, al que no le faltaba nada para ser feliz, pero que siempre estaba triste y quejándose de todos y de todo; bastaba con que amaneciera para que él volviera a sus quejas, que si la hora, que si el frío, que si la cuentas, que si esto o lo otro.

Un día mientras León salía hasta donde estaba su coche se encontró con una persona (mal vestida según su primera impresión) que se le acercó sonriente saludando con un “buen día”, pero él, de mal humor, le bajó la mirada y siguió sin mediar palabra.

Al otro día León volvió a encontrarse con ese sujeto tan simpático y así por varios días más, hasta que se cansó y le preguntó: —¿Oye, no te cansas? Siempre con una sonrisa en la cara me saludas, yo te ignoro y sigues, lo siento, pero no te aguanto, tengo demasiados problemas como para aguantarte, ¿ok?

El sujeto lo miró con una sonrisa y le dijo: —Yo debería preguntarte a ti, ¿oye, no te cansas? Tienes de todo y tu cara lleva una amargura que duele a quien la siente. Pero jamás te preguntaría eso ya que mi amor por ti y por todos es tan grande que no entra en el universo, solo quisiera saber por qué no eres feliz y te dejaré tranquilo.

—¡Anda ya! No solo eres pesado sino también entrometido. ¿Por qué no soy feliz? ¿De verdad quieres saberlo? Pues mira, tengo de todo, como tú dices, y hasta me sobra para dar, pero no daré nada porque nadie se lo merece. No he conocido el amor, he dado todo de mí a más no poder y siempre me han traicionado de la mano con la mentira, se han acercado a mí por el dinero y para ganarse las miradas de otros, o vaya a saber por qué; la verdad, que no me interesa.

—¿Y por eso llevas tanta tristeza en tu alma?

—¿Qué sabes tú de mi tristeza? Por qué no te preocupas en vestirte mejor y no con esos harapos colmados de miseria que solo despiertan asco. Bueno, tu sonrisa a flor de piel da más asco. ¿Envidias lo que tengo? ¿El poder que tengo?

—No me duele lo que me dices, lo que me duele es que al parecer no has sentido amor porque no has querido, porque no supiste ver más allá de tus narices, no aprendiste nada o más bien no recuerdas el amor que brotaba en ti cuando eras niño y rezabas a los ángeles, a tu ángel de la guarda y podías sentirlo cada vez que lo necesitabas. ¿Te acuerdas? Eras dulce, compañero, si te hacían daño no te vengabas; solo pedías a los ángeles perdón para quien fue cruel contigo, compartías lo poco que tenías, amabas y mucho.

—¿Qué? ¿Yo amar? Sí, amé, me entregué al todo y por el todo y así me fue, me causaron daño y por eso hoy tengo de piedra el corazón y prefiero estar solo que mal acompañado, no tengo amigos ni mujer y mucho menos hijos porque no quiero sufrir más de lo que ya he sufrido. Prefiero amontonar riquezas porque eso me hace feliz. Tú deberías hacer lo mismo, te vendría bien, al menos para comer, ya que estás tan delgado que das pena, ¿y de qué ángeles me hablas, si no existen?, solo en el imaginario sin sentido porque hasta donde yo sé, nunca se hizo presente uno para regalarme amor.

—Avísale a tu cara, porque a leguas se nota que el dinero no te hace feliz, León, y sí, soy pobre pero solo de dinero, pues mi alimento y riquezas son el amor que nace para ser regalado al otro que ve en mí su reflejo.

—¿Tienes idea de lo que sufrí? ¿De las veces que caí y estuve solo? ¿Crees que vale la pena parar mi vida para amar? Nunca nadie me amó.

—Sí que te amaron y te aman, la madre que lloró de emoción al verte por primera vez y que te crio con amor, y que vos ni la llamas, y ella por no molestarte no te llama porque prefiere amarte en silencio y morir así antes de que le digas palabras dolorosas. La mujer que encontraste en tu camino, a la que le viste más defectos que virtudes, y lo que veías en ella eran tus defectos, y la alejaste de tu lado con una mentira y aún llora por ti. Los amigos que estuvieron sin interés y te amaban y vos mismo los fuiste alejando creyendo que te querían por tu dinero porque de avaro a mal pensado vas unido. Duele verte cómo has crecido siendo pequeño aún. Y sí existen los ángeles, solo debes creer y confiar.

—Bueno, bueno, bueno. ¿Quién te crees que eres para tratarme así? Mendigo y encima puro bla, bla, bla. ¿Tan solo estás que no tienes a otro que molestar y me molestas a mí? Ve… vete por donde viniste. Y qué ángeles ni qué ocho cuartos, ¡no existen!

—Me iré, porque respondiste a mi pregunta, pero te aseguro que volveré…
León se fue a su empresa luego de ver irse a ese sujeto y se quedó pensante. Al terminar el día llegó a su casa y pensó en todo lo que le había dicho ese hombre, y seguía pensando que lo que él hacía estaba bien, que a él no le habían amado. Era tan egoísta que nunca se paró a pensar en los demás.

El sujeto que día a día regalaba una sonrisa a León y había tenido una charla con él era un ángel. Triste volvió a dios y le dijo:

—Padre, he fallado, no merezco que me mires, me hables y mucho menos me ames. León, mi eterno amor, no aprendió nada de lo que le enseñé sin mostrarme, vengo hace días mostrándome como un ser humano y en su mirada veo odio al mundo, a sí mismo, y sus palabras son duras cual mármol.

Dios le habló al ángel:

—Hijo, amado hijo, no fallaste, los seres humanos deciden qué camino seguir: el más sencillo, que es quejarse del otro, o el más complicado, que es aprender a vivir y convivir amando y perdonando. Los seres humanos pueden amar u odiar, amarse u odiarse, es su elección. León es duro con su madre, con la mujer que lo ama aún y con sus amigos, pero no fue tu culpa, fue la suya, que en vez de ver más allá de todo, solo piensa en él y no de la mejor manera.

—Padre, sé que no debería pedir esto pero quiero que León me vea tal cual soy y de esa manera lograré cambiar su manera de pensar. Lo conozco, es bueno, solo que prefirió una manera de ser como protección. Permíteme que me haga ver.

—No tengo que permitirte nada, eres dueño, pero sabes muy bien que si te haces presente ante León ya no serás quien eres ahora y no podrás ayudar a nadie más y mucho menos a ti mismo.

—No importa padre, bien vale el sacrificio.

—Es tu decisión, hijo mío, que se haga tu voluntad entonces.

La noche estaba fría y León salió a la calle a por un café. Iba refunfuñando, quejándose de él mismo por no haber comprado café en polvo y así no salir, la gente iba y venía disfrutando de la nieve caer y León entre dientes los criticaba. Al pasar por una calle sin personas volvió el sujeto que León no aguantaba y respiró hondo diciendo por dentro: “Uff, otra vez don bla, bla, bla”. Trató de hacer que no lo viera y siguió sus pasos con prisas.

—¿Oye, adónde vas tan rápido? Charlemos, que tengo un mensaje para ti.
León lo ignoro por completo y siguió hasta que una luz detrás de él paró su marcha. Al darse vuelta vio que el sujeto a quien llamaba mendigo ya no estaba, solo había una luz enceguecedora a primera vista y León cayó de rodillas. La luz se acercó y le dijo:

—Hola León, aquí estoy, siempre estuve desde que viste la luz del mundo. Antes de irme para siempre y desaparecer del todo y de todos tengo un mensaje para ti: tu madre aún llora por ti pero es tal su amor que aún te espera; la mujer que amaste y aún te ama llora por ti en sus recuerdos y te espera, tus amigos que tanto criticas te aman y te llevan presente siempre, y yo, León, te amo como la primera vez, estuve siempre contigo, me sentías antes y me llamabas Pupi, pero creciste, lo pasaste mal, sí, pero la vida es así. Yo estuve en cada momento de tu vida, a tu lado siempre.

León rompió en llanto al verlo y escuchar sus palabras. La luz del ángel se apagaba y León corrió hacia él, lo tomó en sus brazos y le dijo: —No, por favor, no… Vuelve a brillar, te prometo que volveré a amar, te lo demostraré, no seré egoísta, pero por favor, ¡quédate conmigo!

—No, León, no puedo, me sacrifiqué por ti para que me vieras y así comprendieras que sí te aman y de que sí existe el amor, para que supieras que de alguna manera el amor se transmite. No me importa irme, desaparecer y ser la nada en la nada; lo que me importa es que tus lágrimas, mientras me miras, me hacen saber que has vuelto a ser el que eras, que amarás, no te quejarás más y vivirás de la mejor manera con las idas y vueltas de la vida. Me voy feliz, León, porque en tus ojos te veo y me veo.

El ángel desapareció en los brazos de León mientras él lloraba y se prometía abrir la coraza que cubría su corazón. El ángel desapareció dejando un aroma a rosas difícil de olvidar.

Pasó el tiempo y León había vuelto a la casa de su madre para decirle que la amaba, y la llamaba siempre para saber cómo estaba, y su madre volvió a ser feliz. Buscó a su amada y le pidió perdón, y ahora pasan los mejores momentos juntos, y como era esperado, León llamó a sus amigos y volvió a ser como era con ellos y ellos como eran con él.

León volvió a sentir amor porque él mismo se lo permitió, así como había cerrado su corazón lo había vuelto abrir con la promesa de amar siempre.
De vez en cuando recordaba a aquel ángel que se había sacrificado por él y el aire se llenaba de aroma a rosas y él sentía que su ángel estaba allí como siempre había estado.

En efecto, el ángel estaba allí, él se había sacrificado por un ser humano a no poder brillar más, pero sí podía dejar su aroma a rosas que regalaba paz a quien con amor pensaba en él.

Los seres humanos ciertas veces somos crueles con quienes nos aman, nos quejamos por nada, o por una causa u otra nos cerramos al amor, pero ser así es una elección que bien puede ser cambiada pensando que se puede amar y ser amado si uno mismo se lo permite.

En efecto, es una elección que podemos cambiar un buen día, dispuestos a volver al amor. Los golpes de la vida, la rutina, y tantas cosas más, nos cierran el corazón. Pero está en nosotros aprender a mantener el amor del corazón vivo, a saber regarlo con las sonrisas y las buenas acciones que sin duda nos mueven, aunque a veces nos den pereza.

Muchos son como León: piensan que no se puede ser bueno en este mundo. Así, pasan a engrosar la ingente masa de hombres y mujeres que no encuentran una razón para vivir, que malgastan su tiempo en un estado permanente de mal humor y tristeza.
I Love You, Look at Me…

In the world “about which I complain because I can’t contemplate further than what I see” there was an intelligent human being called Leon, with a good job, who didn’t lack anything to be happy, but who was always sad and complaining about everything; even dawn was an excuse for him to complain, about the time, about the cold, about his accounting, or this and that.
One day while Leon left to pick up his car he found a person (badly dressed according to his first impression) that approached him smiling and greeting him “good morning,” but he, in a bad mood, looked down and continued without saying a word.
The next day Leon found that nice person again and also during several days, until he got fed up and asked: “Don’t you get tired of me? You always greet me with a smile in the face, I ignore you and you continue, I’m sorry, but I can’t stand you, I have too many problems to pay you any attention, okay?”
That person looked at him with a smile and said: “It should be me who asked you, don’t you feel tired? You have everything you need but your face carries a bitterness that hurts anyone who has feelings. But I would never ask you why since my love for you and for all is so vast that it doesn’t fit in the universe, I only want to know why you aren’t happy and after that I won’t bother you any longer.”
“Don’t say! You’re not only boring but also intrusive. Why am I not happy? You really want to know? Look, I have everything I need, as you say, and even a surplus to give away, but I won’t give anything because nobody deserves it. I haven’t known love, I have given myself away and they have always betrayed me with lies, they have approached me for my money and for the friendship of others, it really doesn’t interest me.”
“And that’s why you carry so much sadness in your soul?”
“What on earth do you know about my sadness? Why don’t you worry about dressing better and not with those miserable rags that make me vomit. Well, your smile is even more disgusting. Do you envy what I have? The power I have?”
“What you say doesn’t hurt me, what hurts is that apparently you haven’t felt love because you haven’t wanted to, because you haven’t known how to see beyond, you didn’t learn anything either or you don’t recall the love that sprouted in you when you were a boy and prayed to the angels, to your guardian angel, when you sensed him every time you needed him. Do you remember? You were sweet, my friend, if they hurt you, you didn’t take revenge; you asked the angels to forgive who was cruel to you, you shared the little you had, you loved and loved a lot.”
“What? Me love? Yes, I loved, I surrendered to all and what was the result, they hurt me and that’s why my heart is of stone and I prefer to be alone that in bad company, I don’t have friends neither a woman and least of all children because I don’t want to suffer more than what I’ve already suffered. I prefer to pile up riches because that makes me happy. You should do the same, it would be good for you, at least you would eat, it’s a shame to see you so thin, and about what angels are you speaking to me, if they don’t exist?, only in a meaningless imagination because I reckon that no angels have appeared to me to gift me with their love.”
“What about your face, I can see money doesn’t make you happy, Leon, and yes, I’m poor but the only thing I don’t have is money, because my nourishment and my riches are the love born to be given to others who see in me their reflection.”
“Do you have any idea of how much I suffered? Of the times I fell and was left alone? Do you believe it’s worthwhile that I changed my life to love? I was never loved.”
“They did love you, your mother that cried when she saw you for the first time and raised you with love, but you never communicate with her, and she doesn’t want to bother and doesn’t call you, because she prefers to love you in silence and to die before hearing your painful words. The woman that fell in love with you, but you saw more defects than virtues in her, although they were really your defects, and you abandoned here with lies and she still cries for you. The friends who loved you, but you moved away from them believing they loved you for your money because you’re selfish and think wrongly. It hurts to see how you’ve grown but are still so small. And angels do exist, you only have to believe and trust.”
“Well, well, well. Who do you think you are to speak to me this way? A beggar and all this bla, bla, bla. Are you so alone that you don’t have anyone else to bother? Go away. What angels do you speak about, they don’t exist!”
“I’ll go because you answered my question, but I assure you I will return…”
Leon went to his business after seeing how that person left and started to think. When the day finished he arrived at his house and thought about everything that man had told him, and he continued thinking he was doing well, that no one had ever loved him. He was so selfish that he never thought in others.
The person who day by day smiled to Leon and chatted with him was an angel. Sadly he returned to God and said:
“Father, I have failed, I don’t deserve that you look at me, speak to me or love me. Leon, my eternal love, didn’t learn anything of what I taught him without appearing as I am, I’ve being appearing as a human being and in his gaze I see he hates the world, himself, and his words are harsh as stones.”
God spoke to the angel:
“My son, my beloved son, you didn’t fail, human beings decide which path to follow: the simplest one, that is to complain of each other, or the most complicated one, that is to learn to live together loving and forgiving. Human beings can love or hate, be loved or hated, it’s their decision. Leon is harsh with his mother, with the woman who still loves him, and with his friends, but it wasn’t your fault, it was his, who instead of seeing beyond, only thinks in himself and not the best way.”
“Father, I know I shouldn’t ask for this, but I want Leon to see me the way I am, and I will surely manage to change his way of thinking. I know him, he is a good person, although he preferred to be this way to feel protected. Let me be seen.”
“I don’t have to allow you anything, you are free, but you know very well that if you appear to Leon, you won’t be who you are now any longer and you won’t be able to help anybody, not even yourself.”
“It doesn’t matter father, it’s worth the sacrifice.”
“It’s your decision, my son, that your will be done then.”
The night was cold and Leon went out to buy some coffee. He grumbled and complained about not having bought coffee earlier instead of having to go out; people walked in the street enjoying the falling snow and Leon mumbled and criticized them. Upon crossing a street without people the person who Leon didn’t like returned and Leon breathed deeply saying in silence: “Uff, Mr. Bla, Bla, Bla again.” He tried to remain unseen and continued walking in a hurry.
“Hey, where are you going so fast? I want to talk with you, I have a message for you.”
Leon ignored him completely and continued until a bright light behind him made him stop. When he turned round he saw that the person who he called a beggar was no longer there, and that there was only a blinding light. Leon fell on his knees. The light approached him and said:
“Hello Leon, here I am, I’ve always been here since you saw the light of the world. Before I leave forever and disappear I have a message for you: your mother still cries but her love is such that she still waits for you; the woman you loved and who still loves you cries for you in her memories and waits for you; your friends who you criticized so much love you and remember you, and I, Leon, love you as the first time, I was always with you, you used to sense me and call me Pupi, but you grew, you had bad times, but life is how it is. I was by your side in each moment of your life.”
Leon started to cry when he heard his words. The light of the angel was dimming and Leon ran towards him, took him in his arms and said: “No, please, don’t… shine again, I promise you I will love again, I will prove it, I won’t be selfish, don’t leave!”
“No, Leon, I can’t stay, I sacrificed myself for you to be able to see me, so you would understand you are loved and that love exists, so that you knew that in some way love can be contagious. It doesn’t matter if I go, if I disappear and I am nothing; what matters to me is that your tears, while you are looking at me, make me aware that you are again who you were, that you will love, you won’t complain any longer and will live as best as possible according to your circumstances. I leave happy, Leon, because in your eyes I see you and I see me.”
The angel disappeared in the arms of Leon while he cried and promised himself to open the armour that covered his heart. The angel disappeared leaving a rose fragrance difficult to forget.
Time went by and Leon returned to his mother’s house to tell her he loved her, he also called her always to know how she was, and his mother was happy again. He looked for his beloved one and asked for forgiveness, and now they pass their best moments together, and as expected, Leon called his friends and was again like he used to be with them.
Leon felt love again because he allowed himself to feel it, the same way he had closed his heart he opened it again with the promise to love always.
Occasionally he recalled that angel who had sacrificed itself for him and the air filled with a rose fragrance, and this made him feel the angel was there as usual.
In fact, the angel was there, he had sacrificed for a human being and couldn’t shine any more, but he could leave his rose fragrance that gave peace to whom with love thought about him.
Human beings are sometimes cruel with those who love them, we complain without a reason, and we close ourselves to love, but to be this way is an option we can change when we think we can love and be loved, if we allow ourselves to do so.
In fact, it’s an option we can change the day we choose to do so, willing to return to love. The blows of life, our routine, and so many other things close our hearts. But it’s up to us to learn how to keep the love of the heart alive, to know how to water it with smiles and driven, undoubtedly, by good deeds, although we might feel lazy sometimes.
Many people are like Leon, thinking that it’s impossible to be good in this world. Thus, they make up the huge mass of men and women that don’t find a reason to live, that waste their time sad and in a bad mood.

Author: Roxana Karina Poeta
Translator: Lorenzo Bermejo Thomas

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2 respuestas a Cuento: Te amo, mírame..I Love You, Look at Me…

  1. Carmen dijo:

    Lo he leído de A a Z incluso en el original. Es una historia preciosa que quiero compartir. Muchos Besos y Gracias, Ser de Luz.

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