Sobre la Virtud de la Mansedumbre

mansedumbre

En el Libro de Samahel se nos hace ver cómo es el Camino Alfa (símbolo del “Pacificador”) de esta gran energía de los Doce Dobles. Una energía que en este Camino Alfa nos hará ser creativos, comprensivos y ordenados, siendo sus valores de vida las acciones llenas de amor, de humildad, así como la impecabilidad de sus palabras.

Por el contrario en su Camino Omega (símbolo de la “INCOMPETENCIA”) nos llevará a la incomprensión, al desorden, a la desmesura, a la vanidad, … y en consecuencia a la destrucción de nuestros valores.

Sin duda que la virtud de la mansedumbre lleva implícita la moderación, que podríamos considerar como una forma de Templanza que evita el resentimiento por el comportamiento de otro. Entendible en lo que podría significarse como el equilibrio de los extremos para el logro de esa armonía física y espiritual que al arraigarla en nuestro interior nos haría ver y dar el valor de lo justo a las cosas que hacemos, a nuestros actos y actitudes diarias, haciendo que poco a poco vayamos obteniendo la mesura, la prudencia, el orden, dándonos fuerzas y  determinación, aunque pueda parecer contradictorio, y de esta forma ir logrando dominar a sus luces de oscuridad, que no son otras que el exceso, la desmesura, la ostentación, la soberbia, la vanidad, la ira, el orgullo, el fanatismo.

Asimismo, la virtud de la Mansedumbre nos lleva a la virtud de la Bondad, a ser bondadosos, mansos de Corazón como normalmente se dice, y que perfecciona nuestro Espíritu. Porque la bondad es altruismo, es suma generosidad, al mismo tiempo que fortaleza, pero nunca será debilidad ni condescendencia con las injusticias.

La bondad no sabe de prejuicios, ni busca justificaciones ni causas, todo lo contrario, comprende las circunstancias que afectan a las personas que necesitan de su apoyo y ayuda tanto material como emocional.

Y para lograr asentar esta gran virtud en nuestro interior, el ser humano deberá comprender que tiene que actuar en su vida con verdadero sentido común, con amabilidad, cariño, paciencia, desechando los miedos, los deseos, los egoísmos, las pasiones, y los protagonismos que puedan hacerle sentirse así por su propia razón entendida.

Y he aquí donde veo que encaja perfectamente lo que nos ha compartido nuestro gran amigo de Camino Luis Ruiz de la Hermosa sobre la mansedumbre, al decirnos que tres cosas abarca:

1ª .- Regula el Corazón
2ª .- Regula la Palabra
3ª .- y regula las Obras

Porque serás manso de corazón….

SI NO TE DEJAS ARRASTRAR POR LA IRA QUE SE LEVANTA EN TU INTERIOR AL OCURRIRTE ALGUNA COSA ADVERSA O RECIBIR UNA INJURIA

Porque serás manso de palabra…

SI A TODOS HABLAS CON CLARIDAD Y EVITAS CONTIENDAS Y QUERELLAS O PALABRAS ASPERAS U OFENSIVAS

Porque serás manso de obras…

SI EN LUGAR DE VENGARTE DEL QUE TE HAYA INJURIADO O DEVOLVER MAL POR MAL, LE HACES FAVORES, ESCUSAS AL QUE TE OFENDE Y RUEGAS A DIOS PARA QUE LE PERDONE.

Y como también nos dice nuestro amigo Luis, no olvidemos que el CAMINO no se empieza por el final (como son los grandes logros) sino que hay que empezarlo por las cosas pequeñas (como ayudar a un ciego a cruzar la calle, visitar a un enfermo, o consolar a alguien que vemos triste)…. Y aquí entra otra gran virtud… la SENCILLEZ.

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