Sobre la Virtud de la Determinación….

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En el Libro de Samahel se nos hace ver cómo es el Camino Alfa de esta gran energía de los Doce Dobles. Una energía que en este Camino Alfa (símbolo del “El Sabio Silencioso”) toma la Sencillez, la Honestidad, el Amor como sus radiantes divisas, de la mano del Aprendizaje, la Inspiración y la Conquista. En resumen, la destreza y pericia en la aplicación de la “Sabiduría”.

Por el contrario, en su Camino Omega (símbolo de la “Comodidad”) nos llevará al desaire, al rencor, al odio, a los celos, y todo ello como sustitutos del Amor.

Ser determinante es como ser “muy cabezón” para hacer lo que te propones, muy persistente con los propósitos que te marcas y de esta forma poder convertirlos en hábito. No es lo mismo que decidirse a hacer algo y dejarlo para después, para más tarde, para cuando se pueda, que decidir y comprender que es bueno para uno mismo y hacerlo en el momento de sentirlo o de intuir que eso es precisamente lo que nos conviene, y en esa diferencia de actitud estaría sin lugar a dudas lo que podríamos entender por Determinación.

Y nos damos cuenta que actuamos en ese sentido porque vemos que poco a poco le vamos ganando terreno a la pereza y comprobamos que los obstáculos que se nos presentan ya no los vemos como “grandes montañas inaccesibles” sino como todo lo contrario aunque realmente no sea así, porque interiormente aflora ese sentimiento de superación que nos hace allanar el camino y nos hace sentirnos bien, más seguros de nosotros mismos, más equilibrados interiormente, aunque deberemos tener cuidado, pues, también es posible que creamos que estamos actuando con determinación cuando verdaderamente no es así, ya que detrás de esa determinación pueden estar ocultas la osadía y la temeridad, que no son “buenas compañías” y que con facilidad pueden confundirnos. Por eso el tratar de equilibrar nuestro interior es fundamental para lograrlo, y como no, la clave está en ir tratando que esos propósitos vayan de la mano de la humildad y de la sencillez.

En el Libro de Samahel se nos habla también que en esta nuestra vida caminamos por el sendero de los “cuatro ríos del Ser” que marchan con su “caudal vigoroso” por los cuatro puntos cardinales, Este, Oeste, Norte y Sur. Y se nos dice que:

  • Sin el primer “rio” nada podremos conseguir. Su agua se “escucha” pero no se ve, y su energía se guarda en el Corazón impulsando toda acción. Su nombre es FE.

Es la primera clave para el Caminante. Se dice que la FE mueve montañas, sin ella no hay nada, ya que tener FE es tener plena confianza que lo que pensamos, lo que nos hemos propuesto hacer, se hace realidad en la Forma, es decir, que de alguna manera tenemos la certeza, la seguridad, que va a ocurrir eso que creemos.

  • Tampoco con el segundo “rio” nada se podrá conseguir. Es el “rio de los reflejos sin nombre”. Es como el soplo de “vida”, el soplo de la inspiración. Su nombre es IMAGINACIÓN CREADORA.

Es la segunda clave para el Caminante. Es disponer de una visión anticipada y clara de la Forma que deseamos crear. Y en ese sentido, nuestros esfuerzos de pensamiento, de visualización creativa, deben ser persistentes y muy motivadores. No cabe desesperar, sólo mucha determinación de pensamiento creativo y positivismo, y sobre todo mucha paciencia.

  • Sin el tercer “rio” tampoco nada podremos conseguir. Sus “aguas” son pura acción y progreso. En este rio no existe el “espejismo” pues con su “agua” todo se convierte en realidad. Es la actividad constante en donde no cabe la pereza. Su nombre es VOLUNTAD CONSTRUCTIVA.

Es la tercera clave para el Caminante. Es una energía interna que hará posible que lo imaginado sea moldeado y creado en el plano real material, tal como lo hemos visualizado y motivado a través de nuestra imaginación creadora. Es un acto puro de evolución y constancia, llevado con seguridad y tesón.

  • Tampoco sin el cuarto “rio” nada podremos conseguir. Su “nacimiento” se hace en el corazón y en el entendimiento a causa de la comprensión de las cosas, pero su “caudal” es silencioso e insonoro. Su nombre es SECRETO o SILENCIO, que no ocultación.

Es la cuarta clave para el Caminante. Es la barrera que ponemos internamente mientras se está gestando lo que deseamos y así protegernos de posibles energías adversas o no afines a la creación de ese proyecto material o energético. A este respecto serán muchas las “energías oscuras” que intentarán por todos los medios llevar al traste esa voluntad constructiva de nuestro proyecto y de las acciones que nos hayamos propuesto llevar a cabo.

Con las “aguas” de estos “cuatro ríos”, las cuatro claves para el buen Caminante, siempre de la mano de las energías de nuestros cuatro ángeles guardianes, formaremos la FORMA, el EFECTO de lo que deseamos… Y a buen seguro que esta gran virtud de la DETERMINACIÓN ayudará muy mucho a que la confluencia de las “aguas” de estos cuatro “ríos” se produzca con la fuerza necesaria para que la FORMA deseada se convierta en realidad.

 

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