Sobre la virtud del Amor……

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En el Libro de Samahel se nos hace ver cómo es el Camino Alfa de esta gran energía de los Doce Dobles. Una energía que en este Camino Alfa (símbolo del “Apasionado en la Revolución”) toma la amistad, la pasión, la gracia, la previsión, como divisas reconocedoras de las libertades. Por el contrario, en su Camino Omega (símbolo de la “Lujuria”) nos llevará a la mentira, la separación, la angustia, el tormento personal, y en este camino, el Amor se convierte en sexo y fornicación.

El AMOR se considera lo más a lo que el ser humano puede aspirar.

Se nos dice en el Libro de Samahel que el Equilibrio y el Orgullo son los dos “Reyes” de nuestro “reino” interior, de nuestra dualidad. El “Rey del equilibrio” que sabe de la Luz del Amor que debe asentarse en nuestro “mundo”, en nuestro interior, y el “Rey del orgullo” que no sabe que lo es, pues se cree que también es luz, pero no la reconoce ni quiere que nadie la reconozca, y que en realidad no es otra cosa que nuestra propia “oscuridad”, nuestras sombras, que por todos los medios quieren ser dueños de ese “mundo” interior nuestro, impidiendo de muchas formas que no podamos reconocer lo que es nuestra propia sinrazón, creando, entre unos y otros, todo aquello que va en contra del Amor, el perdón y en consecuencia de la UNIÓN que debe prevalecer en todos los que así se consideran “Caminantes”.

Y en ese sentido, sólo el AMOR podrá unir a esos dos “Reyes”. Una unión que debe iniciarse desde uno mismo, en consciencia, sin esperar a que lo hagan otros, porque el triunfo de ese Amor, el de sus energías o virtudes que emanan de él, sólo será posible si somos capaces de mantener bien “limpio” el “recipiente” que lo resguarda, que no es otro que el de nuestro Ser interior.

Se entiende que deberemos pasar las pruebas que el “Universo” nos presente, y una de las armas o claves para dominar a ese “Rey” del orgullo es el “espejo” donde nos observamos y cuya imagen la vemos reflejada en otros, cuando en realidad es “nuestra propia cara”. Y para poseer ese “espejo” y reconocernos en él, antes deberemos haber sido coherentes servidores de los demás, sin condicionamientos, conscientes de nuestra libertad, siempre a través del Amor y del perdón, sintiéndonos dominadores de nuestras sombras, que como se ha dicho no son otras que nuestros defectos. Y no sabremos perdonar sin antes haber sido capaces de reconocer y arrepentirnos de nuestras propias ofensas, con la voluntad firme de no volver a recaer.

Sin Amor no hay creación, Sin Amor no hay vida. …..

El Amor no es observar, el Amor es actuar haciéndolo con pleno espíritu de Servicio. El amor es justicia, generosidad, al mismo tiempo que libertad. El Amor se contagia, no se impone como una norma.

Lo que nos enseña a Amar son las circunstancias que nosotros mismos originamos, no las circunstancias que vemos en los demás, ya que el verdadero Amor no tiene rostro ni cuerpo, es aquél que transforma defectos en virtudes.

El que Ama es creador de su propio efecto, de su compresión. De esta forma el Amor no se enseña, se muestra. El que Ama no separa sino que une. El que Ama no entorpece el “camino” sino que aconseja para que de algún modo sea capaz de encontrarlo. El que Ama lo hace de forma pura, es decir, lo hace sin condición alguna.

El que irradia el verdadero Amor es porque antes se ha mirado en el “espejo del alma” del ser que tiene enfrente, y haciendo esto, reconoce su propia alma, le ayuda, no se aprovecha de sus flaquezas, no le “roba”, sino todo lo contrario, le comparte lo que tiene, material o inmaterial.

Amar es saber perdonar, primero a uno mismo y luego a los demás, aunque no se olvida, siendo al mismo tiempo guerrero contra la equivocación, y de esta forma aprender de ella.

Amar es también Sencillez, es Mansedumbre, es comprender las necesidades de los demás, es Espíritu de Servicio. Es la energía del aprendizaje a lo largo de nuestra vida, la energía del aprendizaje de saberse siempre alumno y no Maestro, la energía del saber escuchar.

No cabe duda que una de las claves de nuestro “Despertar”, la del despertar de nuestra Consciencia, es la de ser capaces, como seres humanos que somos, de descubrir y potenciar la verdadera Sabiduría, la SABIDURÍA DEL AMOR, con mayúsculas. Nos lo dijo Jesús El Nazir….“Ama a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo”.

Y ese AMOR con mayúsculas siempre vendrá dado de la mano de la humildad, la gratitud y el perdón, dando, recibiendo, dando gracias, perdonándote, perdonando. Poco se podrá Amar si poco hemos perdonado, porque el Amor verdadero es eso, limpieza de corazón, una energía muy luminosa que en el mundo de los Ángeles se rige por la Luz blanca de Anael, el Ángel del Amor, junto con otras cuatro energías que emanan de ella, las de nuestros cuatro Ángeles Guardianes, y que aplicándolas en nuestro interior nos harán ser:

  • Equilibrados y Justos (energía de Miguel).
  • Voluntariosos, entregados, valientes y comprometidos (energía de Gabriel).
  • Limpios de corazón (energía de Rafael).
  • Luminosos, al irradiar nuestra propia luz (energía de Uriel).

 

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Una respuesta a Sobre la virtud del Amor……

  1. mariel dijo:

    Amor, sempre ele. (seu texto me lembrou “Um novo curso em milagres”

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