ÁNGEL CASSIEL, regente del Sábado

CASSIEL

(Foto: Obra pictórica de Miguel A. López Melgarejo)

Uno de los Ángeles de la Semana cuya virtud aglutinante es Samahel y en hebreo significa “Presagio Divino”. También se le conoce como Casiel y es el ángel regente del Sábado.

Cuando su energía se encuentra en el interior del humano lo hace atento sobre los signos y símbolos del entorno siendo para éste toda una sabiduría oculta que aplicada a su vida lo hace más consciente de su ubicación en el Universo.

La luz blanca de Cassiel trae al caminante la Generosidad, pero su opuesta la luz negra de Astaroth conlleva a la Dependencia de la Materia y del Espíritu (Fanatismo). Es el Ángel de la GENEROSIDAD.

Color: Marrón oscuro o negro

Perfume: Acacia y acíbar (poca cantidad debido a su fuerte olor)

Virtud: Generosidad.

Piedra o gema: Ónix y la Obsidiana; Ópalo; Cuarzo ahumado.

Su energía planetaria “Aratrón”. Ángel de la Generosidad,  que emana del ángel superior Sandalphon.

Período el día: Noche (Oscuridad)

Relacionado con el primer Chakra Muladhara (que significa, Raíz, Fundamento). Chakra Raíz.

(Fuente: Web de Samahel… http://ellibrodesamahel.info/cassiel/)

¿Simbólicamente qué nos dicen los Ángeles sobre esta virtud?

Está escrito en el Libro de Samahel y de Tahariel que a través de las Energías del Ángel Cassiel (como regente del Sábado) y del Ángel Planetario Aratrón (como regente de Saturno), que representa “La Materia” (color marrón o negro), como ángeles de la Generosidad, hacen del ser humano verdaderos investigadores y contrastadores, haciéndolos asimismo bien asentados, seguros y firmes en sus convicciones místicas… es decir, los impregnan de virtudes como:

  • La Maestría (para comunicar con rectitud y libertad sus experiencias).
  • La Paz (para que sean capaces de consolar los corazones afligidos y apesumbrados de nuestros semejantes).
  • La Protección (para proteger nuestro cuerpo, alma y espíritu ante las energías y situaciones adversas, ya sean de pensamiento, palabra, acción u omisión).
  • La Luz (para que puedan aclarar y disipar las tinieblas que ensombrecen los momentos de sus vidas y los caminos a andar).

Y que junto con la energía de Tohiel (el Ángel de Conciencia de la Voluntad Primera) les haga alcanzar el primer “Templo” o estadio de Consciencia (el estadio de Consciencia del Cuerpo físico, o primer “Palacio”, cuya “puerta” abre el Ángel Tahariel, Portero angélico y auténtico “Guía espiritual” de los “Caminantes” en sus pensamientos, palabras, acciones y silencios).

SOMBRA O LUZ OPUESTA: ASTAROTH, que conlleva a la dependencia de la Materia y del Espíritu (avaricia, soberbia). Provoca los celos, envidias y orgullo. Es la Oscuridad de la persecución contra los Iniciados en la Luz.

¿Y QUÉ PENSAMOS NOSOTROS SOBRE ESTA VIRTUD?

En el plano material la generosidad la podríamos definir como el acto de dar a los demás en forma material o física, normalmente en dinero, y que se hace de forma altruista, desinteresada, sin esperar nada a cambio. Un gesto que bien humano es muy necesario realizar para intentar paliar en la medida de nuestras posibilidades las necesidades básicas de nuestros semejantes que no tiene medios suficientes para cubrirlas, y en muchos casos, necesidades vitales.

Pero la generosidad va más allá si somos capaces de elevarla a un plano superior, como es el plano emocional, sentimental o espiritual, porque la generosidad es dar también otras cosas que a veces son mucho más complicadas de dar, llámense afecto, amor, comprensión, consuelo, respeto, amabilidad…. hasta manifestar una sonrisa podríamos decir que es generosidad. Y en ese sentido, del Amor, esta divisa o virtud de la generosidad sólo la podríamos entender como la entrega de parte de nuestra vida a los demás, una entrega que sin duda nos proporcionaría la llave que nos abrirá las puertas de las demás virtudes y de nuestra propia consciencia, y desde esa perspectiva, podríamos decir que es como la semilla que siembra el Amor. Así, pues, una persona que ha conseguido cultivar en su interior bajo el prisma del Amor, virtudes como la tolerancia, la benevolencia, la templanza, …y ello a base de dominar su prepotencia, su altanería, su orgullo…sería impensable que lo hubiese logrado sin antes haber despertado otras virtudes, entre ellas, obviamente, la generosidad.

Otro acto de generosidad, que es superior, es la generosidad de saber y querer perdonar, puesto que para perdonar hace falta tener una gran voluntad de aceptación y tolerancia, como un gran deseo de servir a los demás. Y no se trata de quitar importancia de lo que las otras personas nos pueden haber hecho, ni de ser ingenuos, sino de comprender y reconocer la necesidad de esa persona a recibir amor, a recibir nuestra generosidad por algo en que nos haya ofendido, esforzándonos en mostrarle que no le hemos rechazado por lo que ha hecho, puesto que le aceptamos y confiamos plenamente en sus posibilidades de mejorar. Y si de alguna manera armónica no lo podemos conseguir, pues no pasa nada, lo importante ha sido haberlo intentado. Y será precisamente esa intención la que nos hará evolucionar espiritualmente, ayudándonos a alcanzar la verdadera alegría y la satisfacción del deber cumplido pactado en un momento dado con nuestro interior Divino. El Amor.

Una persona que ha sido capaz de cultivar en su interior, bajo el prisma del Amor, las virtudes de la generosidad y del perdón, sería impensable que lo hubiese logrado sin antes haber despertado y fusionado en su interior otras virtudes, divisas o valores tales como la empatía, la tolerancia, la benevolencia, la templanza, la bondad, la misericordia, el desprendimiento, pues, todas ellas se complementan y se interrelacionan entre sí, potenciando al máximo esa generosidad y perdón del que hablo.

Así, pues,

Seamos empáticos

La empatía podemos entenderla como esa capacidad que tiene el ser humano para ponerse en el lugar del otro, de saber lo que siente, lo que pueda estar pensando, de leer emocionalmente sus pensamientos.

Ser empáticos no significa que se vaya a estar de acuerdo con la otra persona, ni que se vaya a asumir sus convicciones, se trata de respetar lo que te digan, de saber escuchar.

Es muy importante que cultives la empatía, pues ésta no viene sola. Como se ha dicho, es necesario saber escuchar, ser amable y respetuoso con los sentimientos y pensamientos de las personas que te hablan, ser constructivo y sincero en tus opiniones, tener buena predisposición para saber aceptar esas posibles diferencias de carácter, y sobre todo ser tolerante y paciente con los demás y contigo mismo, contigo misma. Cuidar siempre los pequeños detalles.

El hecho de ser empático sin duda que además de hacerte generoso te hará aflorar otras virtudes como son la compasión, la misericordia, la solidaridad, la tolerancia, lo que te permitirá sentir el dolor y el sufrimiento de los demás, aflorando el deseo de prestarles tu ayuda, tu generosidad.

Mahatma Gandhi sostenía lo siguiente “las tres cuartas partes de las miserias y malos entendidos en el mundo terminarían si las personas se pusieran en los zapatos de sus adversarios y entendieran su punto de vista”

La espontaneidad no puede faltar

Podríamos entender la espontaneidad como una forma de actuar, de proceder sin pensar, sin razonar lo que vamos a hacer o decir en un momento determinado, es posible, pero creo que espontaneidad es ese algo que se hace de forma natural, sin reserva, como una respuesta sincera que nace del “Corazón”.

Y se pierde cuando se bloquea el fluir de tu energía, es decir, cuando aparece el miedo al ridículo, a las críticas, al no ser aceptado, o cuando estás con personas que no están en sintonía con tu forma de ser, con tus pensamientos y sentimientos, o por el rechazo a otras personas por su carácter violento, intransigente, egoísta, maleducado, falta de sensibilidad, falta de sinceridad.

También es posible que alguno de nuestros actos espontáneos puedan herir o ir en contra de la sensibilidad de la persona que en ese momento estamos tratando, pero eso estaría corregido siempre que en ese acto espontáneo esté presente la luminosidad y armonía, en ese caso, producir daño a esa persona no sería posible, sino todo lo contrario. Podremos sentirnos heridos o heridas pero no necesariamente herir.

La espontaneidad aflora con la Alegría, y para conseguirla es necesario quererse y aceptarse, sólo así podremos estar alegres. La alegría ayuda a que los demás se sientan bien. Y en estos casos, el mejor regalo que podamos dar es siempre una sonrisa. El entusiasmo por la vida va unido a la Alegría  y lo encontramos en nuestros actos diarios, unos externos, en nuestra relación con los amigos, con los compañeros de trabajo o con cualquier persona; y otros internos, en relación con nuestra energía vital universal, con el camino espiritual, y procuramos su equilibrio en ambos estados.

La espontaneidad no te viene hecha, hay que hacerla fluir.  Es como la voz de ese niño que siempre llevamos dentro y a la que le damos rienda suelta sin más.

Cultivemos la compasión

La compasión es un sentimiento humano más fuerte e intenso que la empatía, pero que surge de ella, ya que la manifestamos a partir de comprender el dolor y el sufrimiento de los demás, y de ver la forma de aliviarlo. Realmente es una actitud de servicio a los demás, llevándolo a lo máximo de una forma activa, auténtica, sincera.

Una práctica efectiva es buscar la similitud de tus sentimientos y emociones con los que puedas llegar a percibir en los demás y de los que creas que tienes en común. De empatizar con las personas que están a tu lado o se cruzan en tu caminar, tratando de comprender su humanidad y su sufrimiento.

Un  buen hábito sería reflexionar cada noche, antes de dormir, del bien que hayas podido hacer en el día y qué podrías haber hecho mejor.

Cultivando la compasión reafirmas también otras  virtudes y valores como la compresión, la sencillez, la solidaridad, descubriendo el valor que supone la ayuda desinteresada al ponerte en el lugar del otro y hacer tuyos de alguna manera los problemas ajenos.

Seamos solidarios

La Solidaridad es la actitud positiva de la generosidad que está ligada a la empatía y a la compasión. Es ponerse en la “piel” del otro. Es la ayuda desinteresada entre las personas, sobre todo cuando se viven experiencias difíciles y complicadas de las que por sí mismos no les son fáciles salir. Es luchar por la igualdad y el reparto justo. Todos por igual.

Con la solidaridad, el concepto de amar y servir al prójimo va más allá, ya que es hacer todo cuanto esté a tu alcance, aunque tu acción te pueda parecer que es como una gota de agua en la inmensidad del océano. Precisamente eso es la grandeza de la solidaridad.

Y bondadosos

La bondad perfecciona nuestro espíritu. Si somos bondadosos, dando sin esperar nada a cambio, implícitamente seremos generosos. La Bondad es ese espíritu de servicio que no sabe de medida. La bondad es altruismo, es mansedumbre, al mismo tiempo que fortaleza, pero nunca debilidad ni condescendencia con las injusticias.

La bondad no sabe de prejuicios, ni busca justificaciones ni causas, todo lo contrario, te hace comprender las circunstancias que afectan a las personas que necesitan de tu apoyo y ayuda tanto material como emocional.

Apliquemos el valor del desprendimiento

El desprendimiento fomenta el desapego tanto en el plano material como en el de las emociones y los sentimientos, haciéndonos superar el aprecio que sentimos por las cosas que nos rodean y alejar los sentimientos de posesión y exclusividad, propiciando como contrapartida el ofrecimiento generoso a los demás. Con el desapego nos alejamos del egoísmo y de la posesividad.

Y para ello debes ser capaz de romper los muros creados por tu propia mente, reconocer y poner en marcha los cambios que sin duda alguna afectarán por un lado a la cultura que has recibido (ideas, creencias) que te harán ver de forma diferente los valores que das a las cosas que haces o que posees, y por otro a tus propios miedos a perder algo que crees  son tus raíces pero que en el fondo no lo son.

Los miedos están llenos de negatividad y por tanto será lo que atraigamos. En ese sentido, el desprendimiento será la puerta que te permita fusionar el Amor con tu “Interior”, pues ¡Qué duda cabe que con el Amor no hay temor alguno!

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Ángeles de la semana y etiquetada , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s