Mensajes del Ángel… Libro de Samahel (II, 4, 330 336)

 

Reflexión personal….

El Amor, bajo el símbolo de la THAU, es sin duda la gran divisa que el Ser humano necesita para que, en alguna de sus vidas, su Espíritu imperfecto logre alcanzar la Perfección o Energía Suprema de la que procede.

Como seres humanos que somos y como buenos “Caminantes” que queremos ser, deberemos marcar nuestras vivencias bajo unas premisas básicas:

  • El de Unir y mantener unidos a todos los seres, velando por ellos.
  • El de Amar sin contienda, velando por el cumplimiento de los compromisos.

Simbólicamente el Ángel nos dice: “Una rama rota, en lo alto, siempre hará brotar una nueva, corrompiéndose la anterior para servir de abono a la vida de la materia donde se asienta el espíritu”… lo que se podría interpretar como la buena semilla, nuestro buen ejemplo, siempre dará su buen fruto, y siempre habrá algo o alguien que nos haga descubrir la “luz” de la virtud, aunque ésta sea tenue, provocando que la “oscuridad” de nuestro ser, nuestras “sombras” (defectos, errores, …) vayan desapareciendo.

Desde el principio de nuestra inteligencia como seres humanos disponemos de cuatro Virtudes como energías protectoras, denominadas OIRIN, que velan por la pureza de la sabiduría del “Corazón” del Ser humano, como “lugar sagrado” interior. Unas energías creadas por nosotros mismos, por nuestras intenciones, a fin de que podamos mantener con firmeza nuestra fe en lo que creemos es el camino correcto de nuestra espiritualidad siempre virgen.

Sus nombres, según se recoge en el Libro de Samahel, son azari kokheba, ara kokheba, alpi kokheba, galgali kokheba, y que se podrían relacionar con los “4 jinetes” señalados en el Apocalipsis de Juan, y cuyos símbolos se podrían comprender de la siguiente forma:

El Caballo Negro. El “Hambre”. El ser humano está en la “Materia” y tiene ganas de llegar más allá, tiene “hambre” de Sabiduría. Afloran en ellos los ideales Místicos.

El Caballo Rojo. La “Guerra”. Es el “guerrero” espiritual que conquista terreno no solo para su Dios, sino para el Dios de todos.  Es el baluarte de la Lucha y Revolución Espiritual.

El Caballo Blanco. La “Peste”. Es el “Virus” de Amor que es capaz de contagiar a otra persona, y que se contagia por la acción sin palabras, sólo actuando. Es la Irradiación de nuestra propia “Luz”.

El Caballo Dorado. La “Muerte”. Es “morir” en la ilusión de la “Materia” donde vivimos y que volvemos a nacer a la realidad espiritual. Es el cambio producido. La Transmutación.

El Ángel también nos habla de los DOCE DOBLES, de sus Energías o Virtudes para poder evolucionar en Esencia en este tercer período de Consciencia.

Las que a continuación se indican son sus “semillas” para este tercer estado de Consciencia y Revolución del Amor, también definidas de forma muy simbólica en el ADAMA, en el Libro de las 13 hojas.

 

  1. MANSEDUMBRE, cuyas divisas son: Creatividad, Comprensión y Orden).

Si tomamos el “Camino Alfa” (“EL PACIFICADOR”): es entendible como Creatividad, Comprensión y Orden, con acciones, pensamientos y palabras llenas de amor. Se bendecirá a los indefensos y marginados. Reagrupará a los bondadosos. Su bandera es la humildad.

Si tomamos el “Camino Omega” (“LA INCOMPETENCIA”): será indicativo de: Incomprensión, desorden y destrucción. Desidia.

Podemos decir que la virtud de la mansedumbre lleva implícita la Moderación. Es una forma de Templanza que evita el resentimiento por el comportamiento de otro.

Como virtud, la moderación es entendible en lo que podría significarse como el equilibrio de los extremos para el logro de esa armonía física y espiritual que al arraigarla en nuestro interior nos hará ver y dar el valor de lo justo a las cosas que hacemos, a nuestros actos y actitudes diarias, haciendo que poco a poco vayamos obteniendo la mesura, la prudencia, el orden, dándonos fuerzas y  determinación, aunque pueda parecer contradictorio, y así ir logrando dominar a sus luces de oscuridad, que no son otras que el exceso, la desmesura, la ostentación, la soberbia, la vanidad, la ira, el orgullo, el fanatismo.

Y para lograr asentar esta gran virtud en nuestro interior, el ser humano deberá comprender que tiene que actuar en su vida con verdadero sentido común, con amabilidad, cariño, paciencia, desechando los miedos, los deseos, los egoísmos, las pasiones, y los protagonismos que puedan hacerle sentirse así por su propia razón entendida.

Asimismo, la virtud de la Mansedumbre nos lleva a la virtud de la Bondad, el ser bondadosos, que perfecciona nuestro Espíritu.

La bondad es altruismo, es mansedumbre, al mismo tiempo que fortaleza, pero nunca debilidad ni condescendencia con las injusticias. La bondad no sabe de prejuicios, ni busca justificaciones ni causas, todo lo contrario, comprende las circunstancias que afectan a las personas que necesitan de su apoyo y ayuda tanto material como emocional.

  1. ESPONTANEIDAD, cuyas divisas son: Colaboración, Alegría y Dignidad).

Si tomamos el “Camino Alfa” (“EL COLABORACIONISTA”): La Alegría será su radiante divisa.

Si tomamos el “Camino Omega” (“EL OLVIDO”): Se buscará los honores mundanos y seremos partidistas e irónicos.

Desde el punto de vista de nuestro interiorismo, podemos entender la Espontaneidad como una expresión natural, fácil y ligera del pensamiento que descubre voluntariamente lo íntimo, opiniones o afectos; como la respuesta sincera que nace del corazón ante cualquier acontecimiento diario.

La espontaneidad debe ser equilibrada (debemos ser equilibradamente espontáneos) y tenerla acompañada de la alegría y de la armonía, así como de la bondad y de la amabilidad. Y es gratificante siempre que se haga con actitud positiva, pues te hace sentirte bien contigo mismo y con los demás.  Hay que vivir alegre la mayor parte del tiempo sin que te embargue la tristeza, y si esto ocurre, tratar de buscarle el porqué, la causa. Siempre buscando su lado positivo.

La espontaneidad se pierde cuando se nos bloquea el fluir de su energía ante el miedo al ridículo, a las críticas, a no ser aceptado, o cuando estamos con personas que no están en sintonía con nuestra forma de ser, con nuestros pensamientos, o por el rechazo a otras personas por su carácter violento, intransigente, egoísta, maleducado, falta de sensibilidad, falta de sinceridad.

También es posible que alguno de nuestros actos espontáneos puedan herir o ir en contra de la sensibilidad de la persona que en ese momento estamos tratando, pero eso estaría corregido siempre que en ese acto espontáneo esté presente la luminosidad y armonía, lo que producir daño a esa persona no sería posible, sino todo lo contrario. Podremos sentirnos heridos o heridas pero no necesariamente herir.

  1. DETERMINACIÓN, cuyas divisas son: Aprendizaje, Inspiración y Conquista).

Si tomamos el “Camino Alfa” (“EL SABIO SILENCIOSO”): Entenderemos la Destreza, la pericia y la sabiduría, al mismo tiempo que la Sencillez, la Honestidad y el Amor.

Si tomamos el “Camino Omega” (“LA COMODIDAD”): El Desaire estará en nuestro corazón. El rencor, odio y celos serán los sustitutos del Amor.

Ser determinante es como ser “muy cabezón” para hacer lo que te propones, muy persistente con los propósitos que te marcas y de esta forma poder convertirlos en hábito. No es lo mismo que decidirse a hacer algo y dejarlo para después, para más tarde, para cuando se pueda, que decidirlo, comprender que es bueno para uno mismo y hacerlo en el momento de sentirlo o de intuir que eso es precisamente lo que nos conviene, y en esa diferencia de actitud estaría sin lugar a dudas lo que podríamos entender por Determinación.

Y nos damos cuenta que actuamos en ese sentido porque vemos que poco a poco le vamos ganando terreno a la pereza y comprobamos que los obstáculos que se nos presentan ya no los vemos como “grandes montañas inaccesibles” sino como todo lo contrario, aunque realmente no sea así, porque interiormente aflora ese sentimiento de superación que nos hace allanar el camino y nos hace sentirnos bien, más seguros de nosotros mismos, más equilibrados interiormente. Pero deberemos tener cuidado, pues también es posible que creamos que estamos actuando con determinación cuando verdaderamente no es así, ya que detrás de esa determinación pueden estar ocultas la osadía y la temeridad, que no son “buenas compañías” y que con facilidad pueden confundirnos. Por eso el tratar de equilibrar nuestro interior es fundamental para lograrlo, y como no, tratando también que esos propósitos vayan de la mano de la humildad y de la sencillez.

  1. AMOR, cuyas divisas son: Amistad, Pasión, Amor, Gracia, Previsión.

Si tomamos el “Camino Alfa” (“EL APASIONADO EN LA REVOLUCIÓN”): Tomaremos el sentido común, al mismo tiempo que la pasión. Seremos reconocedores de las libertades.

Si tomamos el “Camino Omega” (“LA LUJURÍA”): Entraremos en la mentira, la separación, la angustia, el tormento personal. El Amor se confunde al convertirse en sexo y fornicación

Una de las premisas para iniciar el Camino de nuestro Despertar, la del despertar de nuestra Consciencia, es la de ser capaces, como seres humanos que somos, de descubrir y potenciar la verdadera Sabiduría del Ser humano, la SABIDURÍA DEL AMOR, con mayúsculas.

Nos lo dijo Jesús El Nazir: “Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos”… lo que no queramos para nosotros mismos no lo queramos para los demás.

Deberemos entender que el Amor no es observar sino actuar, haciéndolo con pleno espíritu de Servicio. El Amor no se enseña, se muestra. Saber que el amor es justicia, generosidad, al mismo tiempo que libertad. Y en ese sentido el Amor se contagiará, no se impondrá como una norma.

Lo que nos enseña a Amar son las circunstancias que nosotros mismos originamos, no las circunstancias que vemos en los demás, pues se entiende que el verdadero Amor no tiene rostro ni cuerpo, es aquél que transforma defectos en virtudes.

Así, el que Ama es creador de su propio efecto, de su compresión. El que Ama no separa sino que une. El que Ama no entorpece el camino sino que aconseja para que de algún modo sea capaz de encontrarlo. El que Ama lo hace de forma pura, es decir, lo hace sin condición alguna.

Y ese AMOR con mayúsculas vendrá siempre dado de la mano de la humildad, la gratitud y el perdón, dando, recibiendo, dando gracias, perdonándote, perdonando, pues poco se podrá Amar si poco hemos sido capaces de perdonar, porque el Amor verdadero es eso, limpieza de corazón, una energía muy luminosa que en el mundo de los Ángeles se rige por la Luz blanca de Anael, el Ángel del Amor, junto con otras cuatro energías que emanan de ella, las de nuestros cuatro Ángeles Guardianes, y que aplicándolas en nuestro interior nos harán ser:

  • Equilibrados y Justos (energía de Miguel).
  • Voluntariosos, entregados, valientes y comprometidos (energía de Gabriel).
  • Limpios de corazón (energía de Rafael).
  • Luminosos, al irradiar nuestra propia luz (energía de Uriel).

 

  1. MAESTRÍA, cuyas divisas son: Afecto, Progresión y Oración.

Si tomamos el “Camino Alfa” (“EL EFECTO”): Nos hará ser diligentes y activos.

Si tomamos el “Camino Omega” (“LA DEPRESIÓN”): Nos hará ser infelices y solitarios, al mismo tiempo que perezosos.

Hablar de Maestría es buscar y tomar la Sabiduría a través del aprendizaje interior, y entender que nunca nos consideremos enseñadores sino alumnos, sabiendo discernir con amor y libertad la vida espiritual de la material, siendo la humildad y la sencillez los pilares básicos de la Maestría.

La humildad es la divisa del alumno, del aprendiz, del que sabe de sus limitaciones y de sus debilidades, de la persona que ama a su prójimo de forma desinteresada, incondicional, con espíritu de servicio, sintiendo que es igual al otro, diferente, pero igual, para nada superior. Es la lección que más duele, pues es la que de algún modo planta cara a nuestro ego y le hace retroceder en su orgulloso avance interior.

La Sencillez hace que se nos abran las puertas de la Aceptación y de la Corrección, del repaso de nuestros valores, de nuestras actitudes…. haciéndonos al mismo tiempo fuerte de espíritu. Porque Aceptación y Corrección es el aprendizaje que interactúa con la Libertad, esa gran divisa que nos proporcionará la autonomía y la confianza suficientes para ser capaces de comprender y corregir nuestros rumbos de vida. Es un estado de fuerza, de acción, que nos conducirá directamente a la autoestima, a la determinación por el logro de nuestros propósitos, haciendo al mismo tiempo que nuestra intuición se afiance y nos aleje de los peligros del mal, de la adversidad, haciéndonos conscientes de que debemos separar el “trigo de la cizaña” o “Arar y Abonar” el camino para plantar las semillas de nuestra espiritualidad, y de este modo alcanzar la Sabiduría o Maestría.

 

  1. LABORIOSIDAD, cuyas divisas son: Candor, Estudio y Amistad primera renovada.

Si tomamos el “Camino Alfa” (“INICIADOR DEL CAMINO”): Nos hará pacientes, sabios, pioneros y precursores de la gran Luz.

Si tomamos el “Camino Omega” (“EL SODOMITA”): Nos hará ser rebeldes contra lo establecido. Sentiremos los celos, las falsedades, la sodomía y la lujuria. Nos hará confundir la libertad con el libertinaje.

La Laboriosidad la podemos entender como la virtud propia de una persona activa, trabajadora, que lo lleva a cabo de forma intensa y constante para alcanzar las metas u objetivos que nos hayamos propuesto, no sólo para bien de uno mismo sino para contribución al bien de los demás, con espíritu de servicio, lo que sin duda hará de la laboriosidad un gran valor personal.

Cultivando la virtud de la Laboriosidad el trabajo se convierte en fuerza transformadora y de progreso, que nos hará hacer las cosas propuestas por Amor, con Fortaleza (venciendo las dificultades o la flojedad para llevar a cabo nuestro trabajo, con Esfuerzo (con perseverancia y sacrificio), con Desprendimiento y Generosidad (con espíritu de servicio a los demás).

 

  1. CREACIÓN, cuyas divisas son: Estudio, Esfuerzo y Paz.

Si tomamos el “Camino Alfa” (“EL ESFUERZO”): Nos hará ser justos. Amigos fieles de la Fe. El esfuerzo y constancia serán sus divisas.

Si tomamos el “Camino Omega” (“LA INDECISIÓN”): La vanagloria e intolerancia, la desidia y la dejadez marcarán sus vivencias y acciones.

¿Nos atrevemos a cambiar nuestro modo de vida? ¿Nos atrevemos a andar un nuevo camino? ¿Nos atrevemos a tomar un nuevo rumbo en  nuestra vida?

Sin duda que es el paso más decisivo a tomar, pero ¿Estamos dispuestos? ¿Qué podemos hacer? …Seguro que muchas cosas, pero lo primero sin duda sería romper con los esquemas que tengamos en ese momento, de soltar los lastres y bloqueos que nos impidan evolucionar, como son los apegos a lo personal, a lo material, a los egos que nos ciegan y nos separan de los demás, de perder el temor a lo desconocido, del miedo al posible ridículo (que no nos importe lo que digan los demás) y de esta manera poder mirar con nuevos ojos y con total compromiso con uno mismo a la nueva realidad que se nos presenta.

¿Y cómo podríamos crear esa nueva realidad?

Se nos hace comprender que son cuatro las claves. Todas ellas imprescindibles e indisolubles, y que simbólicamente se denomina

PIRÁMIDE DEL EFECTO.

  1. FE.- Primera clave. Se dice que la Fe mueve montañas. Sin ella no hay nada, porque tener FE es tener plena confianza que lo que pensamos, lo que nos hemos propuesto hacer, se hace realidad en la Forma, es decir, que de alguna manera tenemos la certeza que va a ocurrir.

 

  1. IMAGINACIÓN CREADORA.- Segunda clave. Es disponer de una visión anticipada y clara de la Forma que deseamos crear. Y en ese sentido, nuestros esfuerzos de pensamiento, de visualización creativa, deben ser persistentes y muy motivadores. No cabe desesperar, sólo mucha determinación de pensamiento creativo y positivismo, además de paciencia.

 

 

  1. VOLUNTAD CONSTRUCTIVA.- Tercera clave. Es una energía interna que hará posible que lo imaginado sea moldeado y creado en el plano real material, tal como lo hemos visualizado y motivado a través de nuestra imaginación creadora. Es un acto puro de evolución y constancia, llevado con seguridad y tesón.

 

  1. SILENCIO.- Cuarta clave. Es la barrera que ponemos internamente para protegernos de energías adversas o no afines a la creación de nuestro proyecto material o energético mientras se está gestando.

Y serán muchas las energías oscuras que intentarán por todos los medios de llevar al traste esa voluntad constructiva de nuestro proyecto y acciones que nos hayamos propuesto llevar a cabo para lograr que no se haga realidad.

Estos pasos previos los podemos adaptar para cualquier cosa de nuestra vida diaria, siendo magnificas armas que nos permitirán conocer, andar y proteger nuestro caminar. En definitiva, no son otra cosa que el aprendizaje interno para conocernos a nosotros mismos, el aprendizaje para aprender a Amarnos y saber Amar con verdadero amor y respeto a todos y a todo cuanto está a nuestro alrededor.

 

  1. LUCHA Y REVOLUCIÓN, con sus divisas: Perseverancia, Consuelo y Constancia.

Si tomamos el “Camino Alfa” (“EL FILOSOFO MÍSTICO SACRALIADO”): Nos hará ser Perseverantes.

Si tomamos el “Camino Omega” (“EL  MUTISMO INCOHERENTE”): Estaremos faltos de constancia y fuerza, engreídos y jactanciosos.

La vida la conformamos a base de buenos propósitos, pero bien sabemos de los efímeros que éstos pueden llegar a ser. El ser humano es variable por naturaleza. Y en eso radica la perseverancia, en la constancia, en el empeño en lograr una meta propuesta, en nuestra propia fortaleza interior. La perseverancia vence la dificultad que implica la duración del acto y la constancia vence la dificultad originada por todos los obstáculos externos.

 

Nos damos cuenta que actuamos en ese sentido porque vemos que poco a poco le vamos ganando terreno a la pereza y comprobamos que los obstáculos que se nos presentan ya no los vemos como montañas que no podemos alcanzar, sino como todo lo contrario, aunque realmente no sea así, porque interiormente percibimos como aflora ese sentimiento de superación que nos hace allanar el camino y nos hace sentirnos bien, más seguros de nosotros mismos, más equilibrados interiormente.

 

La superación es progreso, motivación, perfección, trabajo continuo, que vamos logrando con esfuerzo y constancia para así poder vencer los obstáculos y dificultades que se nos van presentando en la vida.

 

El esfuerzo y la superación personal no entienden de edades, pues todos tenemos sueños que hacer realidad. Nada es fácil, nadie nos regala nada, por eso necesitamos de la perseverancia y al mismo tiempo de la paciencia, de hacerlo hábito en nosotros para lograr lo propuesto. Renunciar a ello supone conformismo.

Todo está inmerso en nuestra Fuerza y Convicción, porque si hablamos de Fuerza como virtud, hablamos también de esa otra Energía de luz,  la Convicción, que está implícita en nuestro interior y que si somos capaces de prender irradiará por sí sola, sin darnos cuenta, aunque para mantenerla no cabe duda que deberemos ser muy perseverantes, voluntariosos, creando los hábitos saludables que nos irán dando poco a poco la motivación que necesitamos para que no decaiga.

La Fuerza es también Perseverancia, Voluntariosidad, que nos hacen crear los hábitos necesarios para no caer en la Pereza, y a buen seguro que los resultados obtenidos de esos hábitos saludables nos irán dando poco a poco la motivación que necesitamos para seguir adelante. Para llevar a delante nuestra “Lucha y Revolución” interna.

 

  1. FUERZA, cuyas divisas son: Examen, Convicción y Modestia.

Si tomamos el “Camino Alfa” (“EL COOPERADOR”): entendible como la severidad, la modestia, la coherencia, al convicción, el empuje, el tesón.

Si tomamos el “Camino Omega” (“LOS CELOS”: Nos hará ser injuriosos, deshonestos, faltos de emotividad, de modestia.

Cuando la Fuerza/Energía está en nuestro interior y logramos  “despertarla” se irradia por sí sola, sin darnos cuenta, siendo las personas que nos rodean las que realmente notan ese cambio en nosotros. Pero como no es posible mantenerla siempre igual deberemos ser Perseverantes, Voluntariosos, creando los hábitos necesarios para que no caer en la Pereza, y seguro que los resultados obtenidos de esos hábitos saludables nos irán dando poco a poco la motivación que necesitamos para no decaer.

Es importante hacer día a día un examen de nuestra vida, de nuestros actos, lo que muchas veces nos han dicho, hacer “examen de Conciencia”, para intentar darnos cuenta si estamos en lo correcto o no, si nuestros actos van en el camino de la mejora personal y espiritual. Debemos no confundir “examinar” con “juzgar”, pues aunque muchas veces nos parezcan que son sinónimos, realmente no lo son. Examinar es averiguar, analizar, reconocer algo, en cambio juzgar es opinar, valorar…algo totalmente distinto.

Y precisamente, averiguando, analizando, asimilando, reconociendo el verdadero sentido de nuestros actos, esto hará que poco a poco todo ello se vaya convirtiendo en Convicción, empezando a calar la certeza en lo que en un principio se nos presenta como algo incomprensible. Porque cuando estás convencido de algo, con esa Fuerza a la que nos hemos referido, nuestros actos cobran otro sentido, el sentido de lo correcto, de lo adecuado, de lo apropiado, pero sin caer en la imposición a la hora de transmitirlo a otras personas, y es aquí donde entiendo que debe aparecer la Modestia, porque ser modesto es hacer las cosas con humildad, con sencillez, con dulzura, con afabilidad, … y todo ello no debe ser opuesto al sentido que hemos hablado de la Fuerza, ya que sin duda alguna van de la mano, no se puede confundir con ser puritano o apocado.

  1. APRENDIZAJE, cuyas divisas son: Prudencia, Seguridad y Esfuerzo.

Si tomamos el “Camino Alfa” (“EL REPARTIDOR”): Entendible como  seguridad, prudencia, luminosidad.

Si tomamos el “Camino Omega” (“LA LOCURA”): Caeremos en el autoengaño, la falsa Espiritualidad. Nos hará ser mal intencionados en nuestras acciones.

Con nuestro nacimiento, la vida, a través de sus distintas etapas, infancia, adolescencia, y después en la madurez, se nos presenta como un continuo aprendizaje.

En un principio se trata de un aprendizaje dependiente de los demás, del entorno en que el niño o niña se desenvuelven (padres, hermanos, y demás familia,..) hasta llegar a la etapa del propio discernimiento, donde serán sus propios pensamientos y sentimientos los que les vayan haciendo marcar los “caminos” a seguir; caminos que sin duda no serán fáciles de identificar y donde el esfuerzo, la constancia, el empuje, la firmeza, al mismo tiempo que la prudencia, deberán estar siempre presentes para así poder lograr las “metas” propuestas y no decaer en el empeño.

La vida está llena de pruebas, de cosas que te ocurren y por cuya causa aflora el sufrimiento, el dolor, los miedos, en el fondo motivado por nuestras propias acciones y por las acciones de las demás, de las personas que crees están a tu lado, que crees en su amistad sincera, aunque luego las circunstancias te demuestran todo lo contrario. Lo mismo ocurre con la evolución de nuestra “vida” espiritual. En este sentido, podemos decir que “nacemos” para la purificación del karma recogido en otras vidas, y será precisamente el aprendizaje de las pruebas que ese “Karma” nos presente, y que tendremos que ser capaces de identificar, las que nos hagan ver qué cosas tenemos que corregir, un aprendizaje que en el fondo no es otra cosa que una continua “batalla” contra nuestras sombras, nuestros defectos, nuestros propios egos, haciéndonos comprender y aplicar modos de vida que nos vayan ayudando a corregirnos y así dominar esas sombras, digo a dominarlas porque nunca las podremos eliminar, siempre estarán presentes, al igual que están nuestras virtudes. También será ese aprendizaje el que nos haga adentrarnos en la práctica del perdón, una de las grandes divisas del Amor, porque se entiende que en todo y en todos está de alguna forma nuestro Dios Único, el Dios Amor.

Deberemos ser muy prudentes con todo lo que se nos presenta como información. No dar por cierto lo primero que caiga en nuestras manos. Debemos ser cautelosos, reflexivos, pensar con calma las consecuencias (buenas o malas) de la posible acción, evitando la precipitación.

También deberemos tener seguridad y certeza que es correcto lo que creemos. Pero ¿Cómo podemos comprobar que estamos en lo cierto? ¿Que no nos estamos equivocando en nuestros razonamientos? ¿Cómo solucionamos las dudas surgidas? Está claro que todo esto está relacionado con lo dicho para la divisa de la prudencia, pues tenemos que actuar siendo muy reflexivos, moderados, pacientes, contrastando muy bien la “información” que recibimos y, por otro lado, dejando también “hablar” al corazón, es decir, escuchando la “voz” de nuestra intuición.

Y parejo a estas dos grandes divisas del aprendizaje, obviamente no podía faltar la divisa del Esfuerzo. Nuestra vida diaria está llena de proyectos, de caminos a seguir, que tendremos que saber llevar a cabo e identificar a través de nuestras propias decisiones y acciones que entendamos son las más correctas, haciéndolo con constancia y fuerza de voluntad.

 

  1. ERUDICIÓN, cuyas divisas son: Perfección, Modestia y Satisfacción.

Si tomamos el “Camino Alfa” (“EL ORO AZUL”): Lo entenderemos como la Perfección en nuestras formas, palabras y actos.

Si tomamos el “Camino Omega” (“LA INSATISFACCIÓN”): Nos hará ser indecisos, insolentes, pragmáticos, y caer en el inconformismo.

Podríamos considerar que una persona tiene atrapada la virtud de la Erudición cuando dispone de conocimientos auténticos, es decir que se aproxima a la verdad de las cosas, que le importa y sabe escuchar la voz de su interior, la voz de su ser y de su espíritu, su auténtica biblioteca no escrita, y esos conocimientos no escritos, sutiles, prolijos, los hace llegar a los demás con palabras llanas, muy concretas y hechas desde la humildad, pues sabe escuchar, comprender y dar consejo, sabiendo perfectamente hasta donde debe llegar con sus palabras.

También hay que considerar que uno puede ser erudito en algo concreto, aprendiendo y razonando sobre un concepto cualquiera. Y qué mejor que empezando a buscar el conocimiento sobre uno mismo, buscando la esencia y la sencillez de nuestros actos, pensamientos y emociones.

 

  1. ARMONÍA, cuyas divisas son: Humildad, Bondad y Amabilidad.

Si tomamos el “Camino Alfa” (“EL ALBERGADOR”): Nos hará ser bondadosos, amables, honestos, imaginativos y voluntariosos, fuertes y, al mismo tiempo, reservados.

Si tomamos el “Camino Omega” (“EL ABANDONO”): Nos hará caer en una pérdida de espiritualidad.

La Armonía es ante todo un estado de equilibrio interno, controlando las emociones, los sentimientos. La Armonía es vibrante, luminosa, donde todo fluye con absoluta naturalidad, con gusto, con alegría, con entrega, consiguiendo de esta forma estar bien con uno mismo y con los demás.

Es estar alineado con nuestro ser interno, con nuestros pensamientos, con nuestros sentimientos, con nuestras emociones, lo que está más allá de la personalidad y con la vida en general; es vivir conscientemente, aceptando los momentos buenos y menos buenos como algo único, como algo que por naturaleza debe suceder, consiguiendo interiorizar cada acto, sintiéndolos, entendiéndolos, siendo coherentes con nuestros pensamientos, nuestras acciones, nuestros compromisos, haciéndolos fluir a los demás y aprendiendo de ellos.

Al ángel nos habla de cuáles han de ser nuestras divisas para conseguir armonía, de esas otras virtudes que tenemos que saber cultivar, de llevar a su práctica, y éstas no son otras que la Humildad, Bondad y Amabilidad. Divisas que  nos pueden llevar a la Armonía sintiéndolas verdaderamente dentro de nuestro ser, pues, si los sentimientos nos desbordan y no los podemos controlar, estas divisas no aflorarán.

Conseguiremos ser humildes haciendo que nuestra vida sea lo más honrada posible, que nuestros actos diarios sean sinceros y auténticos en todo momento, dominando nuestro ego, nuestra vanidad, nuestra soberbia, sintiendo que uno es igual al otro, diferente, pero igual, para nada superior, no pidiendo nada a cambio. Es decir, de la mano de la sencillez.

La bondad es una inclinación natural que las personas tienen y que les induce a hacer el bien, a ayudar al que lo necesita. Es una actitud mental de desprendimiento, es un sentimiento profundo que viene de dentro, que se caracteriza por el deseo de hacer el bien, haciendo el bien de corazón, sin caer en las “apariencias”.

La amabilidad es ser afable, afectuoso, que las personas con las que nos relacionamos o tratamos, aunque sean desconocidas, se sientan bien con nuestros actos hacia ellas.

 

AURI

(Reflexiones personales lectura Libro de Samahel – Habla Uriel)

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Doce Dobles, El Libro de Samahel, Libro de las 13 hojas, Mensajes del Ángel, Reflexiones Libro de Samahel, Sin categoría y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s