Mensajes del Ángel… Libro de Samahel (II, 4, 336 349)

Simbólicamente se nos dice en el Libro de Samahel que “…siete son los Palacios, los Templos, los Estadios de Consciencia por los que el ser humano debe pasar (no sólo en esta Vida sino en todas las sucesivas) hasta llegar a comprender y descubrir el sendero o camino que le llevará a la Luz eterna…”.

Y siete son sus Energías Angélicas que así harán posible ese acceso a cada uno de ellos, símbolos de los siete pasos de Iniciación que los Caminantes (nosotros) tendremos que dar para así desembocar en la Aceptación real, es decir, en nuestra Iniciación como seres humanos de luz, y que no son otras que las siete energías luminosas de:

  1. La Voluntad primera. Es el primer paso por el que la persona denota el deseo interno de proseguir el destino al que ha sido llamado y que ha comprendido debe seguir. Un deseo que sin duda alguna está dictado por el corazón. El ser humano trata de discernir las bases fundamentales de la materia y del espíritu, de sus vivencias y de su espiritualidad.
  1. El Aprendizaje interno. Es un proceso que nos hará ver las cosas inservibles que deberemos dejar atrás, como por ejemplo, los miedos, las fobias, las supersticiones, las dudas, que denotan la no consciencia de la Sabiduría. Con el aprendizaje interno tratamos de buscar la razón a través del ejemplo, de la mano de la reflexión y la sinceridad con uno mismo, la autodisciplina y la corrección.
  1. Los Desapegos. Es la aplicación real de ese Aprendizaje interno. Es romper las cadenas que nos oprimen y nos atan a las cosas materiales o mundanas, y ello sin duda alguna que nos dará la plena libertad de ser como somos y permitir sumergirnos en la esencia de nuestra consciencia interior, pues los verdaderos caminos hay que cruzarlos sin lastres ni pesadas cargas para de esta forma aliviar nuestro espíritu y llevarlo hasta el Templo de la Autoaceptación y el Autocompromiso, únicas premisas para ser a la postre un Iniciado real. El desapego no es ir en “harapos” sino con la ropa necesaria, no es abandonar los “apetitos” sino el exceso de apetitos naturales, no es en manera alguna la austeridad ni la privación de la cosas.
  1. La Corrección del Aceptado. Es otra faceta del Aprendizaje interno que nos hará ser fuertes, positivos, irradiantes y activos en la búsqueda espiritual, caminantes del sendero fértil para nuestras vivencias y experiencias, y coherentes entre nuestras manifestaciones mentales y materiales. La sabiduría interiorizada se irradia en manifestación divina de Amor y consciencia, otorgando la Libertad que rompe las cadenas de la ignorancia. Es el símbolo del Ser que ha madurado y se encamina hacia su “muerte” y por lo tanto a su nacimiento para poder “iluminar” de esta forma a sus semejantes. Símbolo de la “Corrección del Aceptado”.
  1. La Disciplina. Es la firmeza y determinación que nos otorgará ímpetu, decisiones concretas y claras sobre nuestras afirmaciones en el camino iniciático particular, y un auténtico impulso para el logro de las metas espirituales que nos dispongamos a cumplir durante nuestra existencia. Es el hombre espiritualista que se trasforma en el hombre que Ama y que se relaciona íntimamente con lo que crea, maneja y moldea a las Energías.
  1. La Acreditación. La persona se sabe en sí mismo discípulo de la sincera Educación Arcana y obtiene la conciencia necesaria como para saberse valedor de llamar a la puerta angosta de la Iniciación y cuya apertura le alejará de la Ignorancia y la Inconsciencia. Es el hombre que contempla toda la creación desde el punto de vista del Dios Uno e infinito. Es el símbolo del hombre que viviendo en la materia, la trasciende, ya que ha visto conscientemente la “Luz” que todo lo embarga, que ha comprendido y une la “Luz” con la “oscuridad” revelando su misterio a cuantos les rodea, y más a quienes la merezcan.
  1. Y finalmente, la Energía del SI QUIERO (en sí, una energía inteligente que simboliza el auténtico umbral que da acceso a ese primer palacio, primer grado o estado de consciencia. Es el último paso, aquél que define lo que entra y no está fuera; del Fíat del Caminante (del Sí quiero) que se compromete a velar por la Luz Una, que no entiende de grupos, religiones o sectas, ya que todo esto trasciende o está por encima de todo ello. Está volcado en su compromiso y confianza de la búsqueda de la Sabiduría. Se trata de la unión perfecta de la “Materia” (nuestras “sombras u oscuridades”) en la “Luz” (nuestras virtudes, y viceversa, y de la “Luz” en la “Materia”. Es el símbolo del Ser que aun viviendo en cuerpo físico “camina” fuera de las “Tinieblas” habiéndose convertido en la encarnación de la “Luz” que las aparta.

Así, deberemos entender que cada uno de estos Templos o pasos, son en sí mismo como una gran meditación, un recorrido interno, un paso mental guiado para tomar consciencia de los miedos interiores, de los procesos de creación psíquica y de la valentía del iniciado para adentrarse en los tortuosos caminos del Conocimiento y la interpretación de los Símbolos (Libro de Tahariel).

Son como puertas de luz que se nos irán abriendo en nuestra consciencia conforme vayamos comprendiendo y aplicando lo aprendido.

Y éstas son algunas reflexiones de amigos de Camino sobre el proceso de apertura a esta nueva Consciencia y que tanto me han ayudado a Comprender:

“…Si se nos abre la primera puerta, las demás se irán abriendo a medida de que vayamos entendiendo y comprendiendo, ….las puertas son niveles de consciencia, y para eso tenemos que ir trabajando con nosotros mismos, estar siempre alerta, querer formar parte de la Verdad, superar las pruebas del camino, ser totalmente sinceros, … y se nos irán abriendo esas puertas, las tenemos todas dentro, sólo hay que ir abriéndolas una a una, si abres la primera no tendrás acceso a la última, todo tiene un orden y el entendimiento y estado de conciencia también, de nada nos serviría llegar a la última sin haber tomado consciencia de las anteriores, no entenderíamos nada, es más, hasta quizás nos desviaríamos del camino porque no lo entenderíamos y eso nos puede confundir…..Hay que tener paciencia e ir poco a poco, de nada nos sirve correr, de nada vale obsesionarse con ello, simplemente ir andando el camino, y ya ellas solas se irán abriendo, …llegar hasta donde se tenga que llegar, sin prisas, pero con paso firme, que cada paso sea en la Verdad, ….”

“…franquear la puerta primera es comenzar un camino, enfocar la dirección, alinearte en una vía, no quiere decir que los otros caminos no sirvan, pero tú ya te has decantado por uno y lo vas a seguir con la ilusión y el entusiasmo del comienzo…. Luego vendrán todas las experiencias que te proporciona este camino, y en la resolución de esas experiencias estará el aprendizaje, no importa que sean buenas o malas, lo importante es el aprendizaje. Con lo aprendido podrás ponerlo en práctica en una nueva ocasión y ayudar al que te lo pida que pase por las mismas situaciones. Poco a poco, sin prisa, te darás cuenta que irás pasando etapas, llegarás a otros palacios, a otras montañas, pero siempre sin desearlo, solo porque el Camino te lleva a ellas…”

“…al abrir la primera puerta ya vamos haciendo un pacto, un pacto con la amplia voluntad de seguir despacio comprendiendo y aceptando ese estado o nivel de consciencia adquirido a fuerza de tratar de comprender paso a paso la Verdad, desde nuestro interior, tratando de conocer lo que hay, expandiéndolo, dejando ejemplo palpable de ese nivel de consciencia a cada paso que damos, sencillos, humildes, mansos…..”

Posiblemente nos parezca todo esto muy etéreo y difuso, pero es bien sencillo, sólo es necesario empezar a reconocer poco a poco nuestras formas de ser, nuestras actitudes, por un lado las cosas buenas y por otro las menos buenas, defectos, errores, y del por qué los tenemos, para seguidamente tratar de buscar el modo de corregirlos.

Es importante reflexionar sobre qué hacer para empezar a limpiar nuestra visión de cuanto nos rodea, sobre cómo enfocar nuestras actitudes diarias, sobre cómo ser capaz de ir desarrollando a más nuestra intuición y así lograr comprender que todo ello sólo es posible alcanzarlo a través del Aprendizaje y del Conocimiento del sí mismo, en equilibrio y armonía interior, al mismo tiempo que luchando contra las circunstancias propias de las vivencias diarias, nuestras sombras interiores, que son muchísimas y que no cejan, entre ellas, la principal, el gran ego nuestro que no paramos de alimentarlo, pues, todo ello son como muros infranqueables que muchas veces nos abruman y no nos dejan avanzar cuanto quisiéramos en ese recorrido de nuestra consciencia, en su búsqueda de esa Perfección divina interior.

AURI

(Reflexiones personales lectura Libro de Samahel – Habla Usiel)

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