Sobre la Dualidad del Ser humano (Continuación…)

lo bueno y lo malo

El Mundo de Luz que queremos crear en nuestro Ser interior sólo podrá ser construido desde nosotros mismos, con nuestras buenas acciones y actitudes llevadas a cabo con Amor, Prudencia, Voluntad y Secreto, haciendo realidad nuestros deseos de felicidad y bienestar para todos, por medio de lo que se denomina simbólicamente en el Libro de Samahel como los 4 Ríos del Ser: Imaginación creadora, Voluntad que construye, Fe en que ello ya existe y en el Silencio o secreto para que otros no conformes puedan destruir lo que así deseamos.

En nuestra existencia habrá simbólicamente como dos cuadrados superpuestos (uno blanco –el de nuestra espiritualidad, el de nuestros actos positivos- y otro negro –el de la Materia, el de nuestros actos negativos-).

En el Primer cuadrado, los ángulos son de Luz y se llaman:

FE, VOLUNTAD CREADORA, IMAGINACIÓN CONSTRUCTIVA Y SILENCIO, como el símbolo de la energía Universal, de las fuerzas del Universo que están en el interior el ser humano, en su Corazón. Y que actúa bajo esta afirmación: “Soy dueño de mis acciones, que ato en mi mente, y de las reacciones que con ellas provoco en mi alrededor y en el universo particular que me llevará hasta la reacción del Universo Todo y Uno

En el Segundo cuadrado, los ángulos son de oscuridad y se llaman:

MENTALIDAD, ACCIÓN, REFLEXIÓN Y COMENTARIO, como símbolo de la Materia, de las acciones del ser humano bajo el prisma de considerarse el centro del Universo.

Nos dice el Ángel.. “La Palabra de Jesús el Nazir será Luz en este mundo llamado Tierra uno de los mundos del Adonay, pero el mal, el no entendimiento del bien y del mal, estará siempre presente en todos sus rincones porque el Ser humano a través de su mente se encargará de que sea así. El Mal se disfrazará de Luz para equivocar y plagiar la Verdad. No obstante esa maldad no podrá ser nunca dueña de la verdadera Palabra, pues, habrá seres escogidos que se Unan y Velen para que su Verdad siempre prevalezca”.

En ese sentido, las Sombras (defectos) son necesarias para saber y valorar los aspectos que subyacen de la Luz (nuestras Virtudes), pues, si no las reconocemos en nosotros mismos tampoco sabremos reconocerlas en los otros (por ejemplo, será necesario saber de la bondad para ir dominando con su energía de Luz a la maldad, energía de oscuridad).

La irradiación de nuestra Luz debemos hacerla a través del ejemplo de nuestras propias obras y acciones, no de las palabras. Oradores de palabras hay muchos, pero muy pocos de acciones. La ejemplaridad está en actuar a través de la empatía, con comprensión, paciencia, honestidad y amor. No intentando cambiar a nadie, sino que a través de nuestro ejemplo sean ellos los que por sí mismo cambien.

El Ángel nos hace comprender que la Luz o energía que irradian nuestras Virtudes son creadoras de la Sombras u Oscuridades (o energías de nuestros defectos) a consecuencia de interponerse esas Luces con la opacidad de nuestra Materia, que no es otra cosa que la barrera creada por nuestros pensamientos, emociones y sentimientos, en las formas de llevarlos a cabo.

Y son precisamente esas Sombras u Oscuridades del ser humano las que se deberán ir diluyendo a consecuencia de hacer cada vez más transparente esa opacidad de la Materia que impide el reflejo de la Luz. El modo de conseguir ese deseado y correcto equilibrio de intensidad, sólo podrá lograrse transformando y asemejando nuestros pensamientos, emociones y sentimientos a las energías que representan las Virtudes o energías de Luz que estamos trabajando en nuestro interior.

Comprendiendo todo esto también es fácil entender que a una mayor intensidad o fuerza de la Luz reflejada a través de esa Materia opaca, mayor será también la densidad de las Sombras u Oscuridades proyectadas. Podemos asegurar que a mayores Luces, mayores Sombras tendremos en contra.

Se nos dice en el Libro de Samahel que tres losas aprisionan al ser humano en la Materia y que son la base de todos sus defectos:

  • El sexo efectuado sin amor comprendido, sin sentido o sin efecto.
  • La Avaricia por conocer o tomar lo que no nos es pertenecido.
  • El Orgullo que nos hace no ver más allá de nuestros ojos.

El bien y el mal no existen por sí mismos sino que son creación de los pensamientos y sentimientos que fluyen de la mente del ser humano derivado de su propia dualidad. Así, no cabe discernir entre la consecuencia del bien o del mal, pues siempre obraremos bien o mal según los ojos que nos miren. Para ello es importante aplicar en nuestros actos diarios la verdadera Justicia que guardamos dentro de nuestro Corazón, que no hay que confundir con el ojo por ojo, sino siendo capaces de llevarla a cabo con nuestro veredicto acertado de hacer el bien.

Decir finalmente que es tiempo de Lucha y revolución, entendido como el tiempo del Despertar a una nueva Consciencia, de cambios internos, de la necesidad de elevar nuestra consciencia y de ser conscientes que no hay otros caminos a seguir que los del equilibrio de nuestras acciones y el de la valentía y compromiso personal para llevarlos a cabo de forma sencilla y natural. Diríamos que es tiempo del nacimiento de una nueva humanidad.

AURI

 

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Una respuesta a Sobre la Dualidad del Ser humano (Continuación…)

  1. Sagrada información hermano

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