¿Qué podemos entender por pensamiento Angélico?

A priori, y desde el punto de vista humano, se podría decir que es como una forma de pensar y de sentir que va más allá de lo que consideramos terrenal o de la materia.

Es una forma de pensar y de sentir que se nos hace patente precisamente cuando descubrimos a unas energías vivas que sabemos dormitan en nuestro interior, que las identificamos como Ángeles y que de algún modo hemos sido capaces de despertar al reconocer sus virtudes y divisas.

Al nacer, el ser humano trae en su mochila su libre albedrío y es por eso por lo que tiene la libertad de elegir sus pensamientos, sentimientos, emociones, acciones y silencios, y al ser dual, porque la dualidad es universal, puede sentir y optar por los opuestos, positivo-negativo, masculino-femenino, blanco-negro, alegre-triste, templanza-ira, luz-oscuridad, etc., y por esta misma dualidad esas energías a las que nos referimos, pueden ser luminosas u oscuras, y en consecuencia, así será la forma en que dispongamos esos pensamientos, sentimientos, emociones, acciones y silencios.

Pero hay más, sabemos muy bien que el mayor alimento de nuestra mente es nuestro propio ego, que no es otra cosa que ese estado, a veces no tan sutil, que trata por todas las formas posibles de consentir y complacer a nuestra mente, una mente que nunca descansa, ni tan siquiera cuando dormimos, que siempre está pensando en lo que ha pasado o en lo que está por pasar y que por regla general se olvida del presente.

A diario estamos sometidos a que las energías oscuras, negativas o como queramos llamarles, invadan y atrapen nuestra mente, y en consecuencia, si eso ocurre, serán esas mismas energías las que se irradien al exterior, haciéndolo en la forma que nosotros mismos hemos provocado, es decir, de ira,  rencor, orgullo, pesimismo, tristeza, desesperanza, y precisamente de eso trata el Pensamiento Angélico, de ser capaces interiormente de cambiar, de transformar esas energías oscuras, negativas, en energías de luz o positivas.

Existe una Ley del Espíritu que nos dice “…nada generado por una energía puede ser percibido si no va acompañada de otra energía de inferior vibración…”, es decir, no existirá la luz, la Virtud, hasta que encuentre un medio físico donde manifestarse, y no se manifestará como tal hasta que no cambiemos la forma de aplicarla, pues nada es hasta que se produce, se concreta y se materializa, y en ese sentido, como se ha comentado, los Ángeles son energías durmientes dentro de nosotros, pero no seremos capaces de despertarlas hasta que no cambiemos la forma de imaginarlo, de pensarlo, así pues, tenemos que ser capaces también de crear ese cambio. Y en ese sentido el poder de la mente es ilimitado.

Y muy relacionado con todo esto está también la denominada ley de causa-efecto, o ley del karma, que es inmutable, y que nos hace ver, a modo de metáfora, “…de lo que siembres, recogerás”, y en este sentido podemos decir que los pensamientos son causas y las condiciones efectos.

Todo lo que hacemos en nuestra vida diaria comienza con alguna forma de pensamiento, ya sea nuestro o de otros por nuestra relación con ellos, y según sean esos pensamientos así conduciremos nuestra vida, ya que creamos lo que nosotros queremos crear y nuestros pensamientos son los culpables de ello. Si interiormente vamos creando virtudes, como son el amor, la bondad, la generosidad, y un largo etc., en la misma forma y medida nos vendrá del Universo. Así es como funciona, y por eso el Pensamiento Angélico es muy importante, ya que sería, por decirlo de alguna manera, la forma de crear en nosotros esas energías.

Pero para que todo esto sea posible, se haga realidad en nuestra mente, debemos empezar por nosotros mismos, analizando muy bien nuestros actos diarios, nuestros comportamientos, nuestras actitudes, nuestras emociones y sentimientos.

Un buen consejo sería ir confeccionando una lista de valores, a modo de diario, de las virtudes o defectos que vayamos reconociendo, haciendo una reflexión sincera y honesta, y actuando sobre cada uno de ellos, es decir, tomando medidas de corrección, aplicándonos, para así poder ir dominando en lo posible a esas sombras o energías oscuras, porque lo cierto es que sólo podremos dominarlas, nunca expulsarlas.

Y hecho esto, lo siguiente es estar muy alerta y guardar muy bien la puerta de nuestra mente y de nuestro corazón, colocando en ella a un guardián que nos sirva de parapeto de tantas y tantas sombras y oscuridades como nos acechan, pues no olvidemos que a mayores luces, mayores sombras. Sin duda alguna que ese perfecto guardián al que se hace referencia no sería otro que ese Ángel o Ángeles guardianes o Energías de luz que más nos identifiquemos con él o con ellos, y a eso también le podemos llamar Pensamiento Angélico.

Es fácil entender que los humanos no pueden ser Ángeles y que los Ángeles (salvo excepciones) no pueden ser humanos, pero si hablamos de pensamientos ¿los humanos podemos llegar a pensar cómo Ángeles? no habría respuesta, pero nuestro convencimiento nos dice que los Ángeles son puros y perfectos, y a eso tenemos que avanzar y hacer evolucionar nuestro espíritu, a esa pureza y a esa perfección, y el pensamiento es un factor determinante para lograrlo.

Si llegamos a ser conscientes interiormente de que pensamos como un Ángel de Luz es porque lo que hacemos, lo estamos haciendo en base a su potente radiación de luz, la de su virtud, y porque lo hemos llevado a efecto sin tibieza ni apariencias, comprendiendo que el camino a seguir, las claves, no son otras que las de ser capaces de atrapar esas virtudes, una tras otra, hasta conseguir ese estado sublime de ser, no sólo de un Ángel, sino de tantos Ángeles como virtudes seamos capaces de atrapar e irradiar. Los propios Ángeles así nos lo dicen (Libro de Samahel): “sois superiores a nosotros ya que nosotros somos una sola virtud y vosotros podéis incluir toda las virtudes en vuestro Ser”.

Potenciemos, pues, nuestras virtudes a través de nuestros pensamientos y carguémoslos de la emoción suficiente como para que esos impulsos o chispas eléctricas, que son la esencia de los Ángeles, se potencien al máximo en nuestro interior y podamos de esa forma evolucionar e irradiar sus virtudes.

Virtudes que sabemos se rigen por una Ley Universal que engloba la Consciencia Cósmica, y en este sentido o contexto también se podría definir este llamado Pensamiento Angélico. Diríamos, por ejemplo, de Anael, el Ángel del Amor, que es el AMOR PURO, que todo su potencial energético (pensamiento) iría en la única dirección del amor abarcando todos los matices, incluso creando formas de inteligencia (pensamientos y emociones) tan sublimemente perfectas y magníficas como él mismo.

El Pensamiento Angélico es realmente algo mágico, un pensamiento que tiende a lo puro, libre de todo egoísmo e hipocresía personal, y el que así se conduce, porque ya está establecido en ese grado de consciencia, siempre le acompañará la Magia, es decir, el Efecto Creador que se realiza por la propia dinámica de sus pensamientos y de sus sentimientos y emociones ya purificados.

¿TE ATREVES?

AURI

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