REFLEXIONES PRELIMINARES TOMO IV. LIBRO DE SAMAHEL

“Que el Amor nos guíe, que la Prudencia sea nuestra más fiel compañera, que la Voluntad sea nuestra amiga eterna, y que el Secreto sea nuestra bandera” [RAZIEL]

CUARTO “PALACIO”, ESTADIO o NIVEL DE CONSCIENCIA como símbolo del Aceptado, cuyo Portero Angélico es el Ángel de la UNIFICACIÓN MISTICA, y que junto a la energía de “Luz” del Ángel de la CORRECIÓN, nos adentrará a través de nuestra madurez o experiencia en una nueva faceta de nuestro Aprendizaje interno, haciéndonos fuertes, positivos, irradiantes y activos en la búsqueda espiritual y en el logro de nuestros propósitos y metas, así como coherentes con nuestras manifestaciones mentales y materiales. Una sabiduría interiorizada como manifestación divina de Amor y Consciencia que otorga la Libertad que rompe las “cadenas” de la ignorancia.

En nuestro Graal sagrado existen Siete “columnas” con sus Siete “Sombras” que franquean o cierran la “Puerta” donde moran las Virtudes y las “Sombras” del Ser humano, y que debemos reconocer accediendo por los 72 escalones del “Árbol de la Vida”, las Energías de nuestros Ángeles de Sabiduría, iluminando nuestro “Caminar” con sus “Lámparas de Luz”. Unas Energías Luminosas que nos llevarán a ese “Lugar”, a nuestro “Templo” interior donde con el Silencio y la Prudencia, combinados con la Fuerza, la Pureza y la Sencillez, viviremos en Amor, Consciencia y Libertad.

Este Cuarto “Palacio”, símbolo del Aceptado, es también el símbolo del Compromiso real con uno mismo, con la voluntad firme de llevar a cabo nuestros propósitos para lograr las metas deseadas, por lo que deberemos estar muy atentos a nuestros orgullos y atrevimientos.

Se nos dice que el Equilibrio y el Orgullo son los dos Reyes de nuestro reino interior, de nuestra dualidad. El Rey del equilibrio que sabe de la Luz del Amor que debe asentarse en nuestro mundo, en nuestro interior, y el Rey del orgullo que no sabe que lo es, pues se cree que también es luz, pero no la reconoce ni quiere que nadie la reconozca, y que en realidad no es otra cosa que nuestra propia oscuridad, nuestras sombras, que por todos los medios quieren ser dueños de ese mundo interior nuestro y también superiores a las arraigadas en los demás, impidiendo de muchas formas que no podamos reconocer lo que es nuestra propia sinrazón, al crear entre unos y otros todo aquello que va en contra del Amor, el perdón y en consecuencia de la UNIÓN que debe prevalecer en todos los que desean considerarse verdaderos Caminantes o Consagrados.

Y en ese sentido, sólo el Amor podrá unir a esos dos Reyes. Una unión que debe iniciarse desde uno mismo, y en consciencia, sin esperar a que lo hagan otros, porque el triunfo de ese Amor, el de sus energías o virtudes que emanan de él, sólo será posible si somos capaces de mantener bien limpio el recipiente que lo resguarda, que no es otro que nuestro Templo interior.

Somos Veladores de nuestras Virtudes y Energías de Luz y Oscuridad, y serán la solidez, la fortaleza y la impecabilidad de nuestras palabras y acciones, junto a una generosa actitud de acción, las que nos hagan descubrir y mostrar ese  “otro Cielo y otra Tierra”, esa “otra Luz y otra Sombra”, esa “otra Espiritualidad y otra Materia”, …tal como simbólicamente nos indica el Ángel en el Libro, …sería como la auténtica Ciencia de los secretos del Alma, de nuestro Espíritu Divino, en definitiva:

  • La transmutación de nuestro Espíritu imperfecto que motiva la limpieza y sanación de nuestra Aura, de nuestro Templo
  • Ser servidores de los demás a cambio de absolutamente nada.
  • Ser capaces de lograr el equilibrio de nuestras acciones, de su destino o situación.
  • Saber alejarnos de la mentira, la usurpación, la hipocresía, la avaricia, la envidia, las ansías de poder.
  • Ser buscadoresy entender que la verdadera libertad de nuestros pensamientos y acciones para así lograr por uno mismo esa ansiada evolución de nuestra consciencia interior, sin cortapisas ni menoscabos.

El permanecer en este Estado de Consciencia nos hace vivir momentos de cambios y transmutación, de Amor, Consciencia y Libertad, que no es otro que la transformación de nuestros defectos (“Oscuridades) en Virtudes (“Luces”), llevándolo a cabo tal como hemos entendido, con plena Libertad, y dándolas a conocer con una actitud ejemplar basada en la sencillez y en la moderación. Y como bien nos dice el Ángel, “…sólo de nosotros mismos dependerá el lograr hacer nuestro ese Libro de la Sabiduría de nuestra Vida, donde sus “páginas” son nuestras experiencias, sus “palabras” son nuestros pensamientos y sus “letras” son los símbolos del lugar por donde se camina, ….”  y que no son otros que nuestras obras y acciones.

 

AURI

 

 

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