2ª Hoja. Espontaneidad

La espontaneidad la podemos entender como una forma de actuar, actuar sin pensar, sin razonar lo que vas a hacer o decir en un momento determinado.. sin tener en cuenta estado y lugar, y que puede sorprender al hacerlo de forma natural y sincera, sin ninguna reserva.

Y visto desde el punto de vista de nuestro interiorismo, … podemos entenderla como una expresión natural, fácil y ligera del pensamiento que descubre voluntariamente lo intimo, opiniones o afectos… como la respuesta sincera que nace del corazón ante cualquier acontecimiento diario.

La espontaneidad debe ser equilibrada (debemos ser equilibradamente espontáneos) y tenerla acompañada de la alegría y de la armonía, así como de la bondad y de la amabilidad. Y es gratificante siempre que se haga con actitud positiva, pues te hace sentirte bien contigo mismo y con los demás.  Hay que vivir alegre la mayor parte del tiempo sin que te embargue la tristeza, y si esto ocurre, tratar de buscarle el porqué, la causa.. siempre buscando su lado positivo.

La espontaneidad se pierde cuando se nos bloquea el fluir de su energía, ante el  miedo al ridículo, a las críticas, a no ser aceptado, … o cuando estamos con personas que no están en sintonía con nuestra forma de ser, con nuestros pensamientos… o por el rechazo a otras personas por su carácter violento, intransigente, egoísta, maleducado, falta de sensibilidad, falta de sinceridad…  También es posible que alguno de nuestros actos espontáneos puedan herir o ir en contra de la sensibilidad de la persona que en ese momento estamos tratando, pero eso estaría corregido siempre que en ese acto espontáneo esté presente la luminosidad y armonía, producir daño a esa persona no sería posible, sino todo lo contrario. Podremos sentirnos heridos o heridas pero no necesariamente herir.

La espontaneidad tiene que ver con todas las divisas, tenerlas en cuenta y llevarlas a cabo es imperiosamente necesario, ya que de esa manera la luz fluirá y volverá nuevamente a nosotros, y su irradiación será cada vez mayor, y éstas son:

Alegría, ….  una divisa que debe estar siempre en nuestro interior, y para conseguirla es necesario quererse y aceptarse, sólo así podremos estar alegres. La alegría ayuda a que los demás se sientan bien. Y en estos casos, el mejor regalo que podamos dar es siempre una sonrisa.

La alegría y el entusiasmo por la vida lo encontramos en nuestros actos diarios, unos externos, en nuestra relación con los amigos, con los compañeros de trabajo, .. con cualquier persona, y otros internos, en relación con nuestra energía vital universal, con el camino espiritual, procurando estar en equilibrio en ambos estados.

Colaboración, ….  Una divisa entendida como ayuda al prójimo, trabajar con los demás, en cualquier aspecto, ya sea con la oración o físicamente.

Descomponiendo la palabra, su significado podría ser interpretado como:

Co-    (más de uno)

Labor-    (Trabajo, tarea)

Oración-    (Agradecimiento, suplica, conexión)

Dignidad, ….. actuar con respeto hacia los demás en nuestra conducta diaria.

Una persona puede considerarse digna cuando usa su propia libertad para él mismo y para los demás, es decir cuando actúa de forma honrada y noble, cuando ya no intenta dominar a nadie, ni pretende que nadie piense igual que él, porque se acepta tal como es, con sus luces y con sus sombras, y acepta a los demás tal como son, a pesar de que ello le haga sufrir.

La dignidad es algo muy grande, es saber quien soy yo y que nadie está por encima ni por debajo de mí. Somos dignos por nuestro propio origen, y todos los seres humanos lo son en principio, lo que hace que ese brillo (la dignidad real) persista en nosotros, es nuestro comportamiento con los demás… es un valor fundamental de la persona que no debe atentarse por actos que puedan denigrar, desacreditar, difamar, calumniar…

Como ejemplo, aquella oración del Señor, …”yo no soy Digno de que entres en mi casa….” Al preguntarnos  ¿de que forma se puede llevar a nuestra vida ese Dignidad y cómo podemos instalarla en nuestro corazón? …  son muchos los caminos a recorrer, pero podríamos empezar primero reconociendo nuestros defectos y tomando medidas para eliminarlos, y luego procurando no hacerle a los demás lo que no nos gustaría que nos hiciesen a nosotros, dando de uno mismo todo lo posible, todo lo que sea capaz, sin exigir nada a cambio.. 

(Fuente: Debate abierto de Amigos de Camino)

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