6ª Ley del Espíritu

Para su propio reconocimiento, El Espíritu necesita de la ACCIÓN de Fuerzas contrapuestas, según esto, la sexta Ley seria: “SOLO SE MANIFIESTA LO QUE ESTA SOMETIDO A TENSIONES”. Todo en la naturaleza es movimiento, por ejemplo, cuando el espermatozoide y el ovulo no han establecido aun su conexión, la tensión que esta produciéndose entre ellos los hace buscarse, es decir, quieren eliminarla para llegar cuanto antes al estado de equilibrio (fecundación o manifestación).

En el Universo el equilibrio se obtiene por la neutralización de fuerzas contrapuestas. A toda acción corresponde una reacción. Cuando encendemos una bombilla o un foco, lo que se hace es juntar los dos polos negativo con positivo para alumbrarnos y cuando nos damos cuenta que todo nuestro devenir hasta hoy ha tenido un propósito, que es el de evolucionar, rápidamente requiere de nuestro ACCION Y ENTUSIASMO para conseguirlo, es una REACCION natural.

A partir de aquí, cuando te has dado cuenta, que tu eres semilla de esa evolución y que también eres espermatozoide, es decir, llevas la llama del divino masculino y divino femenino dentro de ti, se produce en tu interior un movimiento de búsqueda que no descansará hasta que esa tensión no quede neutralizada con el encuentro de tu Graal Interior y nazcas a esa nueva consciencia que te pide la evolución.

Los Ángeles nos hablan también largo y tendido de este Grial.

5) El Principio del Ritmo  (Ley Universal)

“Todo fluye y refluye; todo tiene sus períodos de avance y retroceso; todo asciende y desciende, todo se mueve como un péndulo, la medida de su movimiento hacia la derecha es la misma que la de su movimiento hacia la izquierda, el ritmo es la compensación”. (El Kybalion).

Este principio encierra la verdad de que todo se manifiesta en un determinado movimiento de ida y vuelta; en todo se manifiesta una oscilación media, un flujo y un reflujo, un movimiento semejante al del péndulo de uno a otro polo, según el principio de Polaridad, con el cual el Ritmo está estrechamente relacionado. El Ritmo se manifiesta en los dos polos de todo. Esto no significa que la oscilación rítmica vaya hasta los extremos de cada polo, pues esto sucede muy rara vez; es muy difícil establecer los opuestos polares extremos en la mayoría de los casos. Pero la oscilación se efectúa hacia un polo primero y después hacia el otro polo. Siempre hay una oscilación, un avance y un retroceso, una elevación y una caída manifestándose en todas las cosas y fenómenos del Universo.

Esta Ley rige para todo: soles, mundos, mentes, energía, espíritu, materia, animales, vegetales, etc.

Todo se repite una y otra vez, igual al pulso que es el Ritmo más pequeño que nosotros podemos ver o sentir; el día y la noche, las estaciones, nada está en reposo. Todo tiene su propio Ritmo. También lo vemos en todas las fases de la humana actividad. Las mareas de la vida fluyen y refluyen de acuerdo con la Ley, y así vemos suceder nuestros estados de ánimo fluctuantes, nuestros sentimientos, nuestros estados mentales. Vemos que empezamos algo con gran entusiasmo que no sabemos cuándo ni por qué decae, y luego vuelve y así nos va manejando este Principio porque él, como toda ley, es inmutable. Siempre se cumple; pero al estudiarlo y conocerlo y saber que él siempre está en función, se aprende a usar igual que lo hacemos con la Ley de Mentalismo, o la de Causa y Efecto o al de Polaridad.

Es decir, que estas Leyes no son ni buenas ni malas. Simplemente garantizan el funcionamiento armónico del Universo, y es nuestro conocimiento y uso de ellas lo que las hace buenas o malas para cada quien. En este caso, por ejemplo, sabemos que no se puede anular el principio del Ritmo, pero tampoco podemos permitir, una vez conocido, que juegue con nosotros y nos lleve de allá para acá, sino que aprendemos a eludir sus efectos hasta cierto grado. Grado que depende del dominio que se tenga de dicho Principio.

Aprendemos a usarlo en vez de ser usados por él. Aprendemos a polarizarnos en un punto donde deseamos quedarnos y nos elevamos por encima de la oscilación pendular. Todo el que ha adquirido cierto grado de dominio sobre sí mismo ejecuta esto hasta cierto punto, conciente o inconcientemente. El maestro lo efectúa concientemente y por el dominio de esta Ley alcanza un grado de equilibrio, estabilidad y firmeza mental casi imposibles de concebir por la mayoría que va y viene en un continuo movimiento ondulatorio, siempre impulsada por su propio Ritmo. Sabemos que hay dos planos de manifestaciones de los fenómenos mentales, o sea, dos planos de conciencia, uno superior y otro inferior. Entonces si nos elevamos al plano Superior escapamos a la oscilación pendular y solo se manifiesta en el plano inferior. En otras palabras, la oscilación del péndulo se produce en el plano inconciente y nuestra conciencia no queda por lo tanto afectada. A esto lo llamamos Neutralización. Su operación consiste en elevar el YO sobre las vibraciones del plano inconciente de la actividad mental, de manera que la oscilación negativa del péndulo no se manifieste en la conciencia y no quede uno afectado por ella. Es lo mismo que levantarse por encima de una cosa y permitir que pase por debajo. El que conoce y practica la Ley se polariza a sí mismo en el polo requerido y por un procedimiento semejante a rehusar, o negar participar en la oscilación retrógrada, permanece en su posición y permite al péndulo oscilar hacia atrás en plano inconciente.

(Fuente: Foro abierto de amigos de camino)

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