MURIEL, regente del mes de Junio

MURIEL

(Web de Samahel)

Uno de los Doce Ángeles de los Meses que están regidos por la Virtud de Laopusem. Es representante del mes de Junio. Su nombre se traduce del hebreo como “Perfume de Dios”. Según los dictados ocultos de Humiel y que podemos leer en el Libro del Consagrado, el color que vibra con su Energía es el color plata. La gema afín a este Ángel es el cristal de cuarzo, y su perfume el jazmín (símbolo de la Pureza).

Muriel otorga el recogimiento y misticismo que provoca en el ser humano la Oración, la repetición de “mantrams”, y la conexión mística y pura que se debe tener para componer estos y que sean efectivos para mover la Energía Excelsa.

Según el Libro de Samahel, en el capítulo IV, podemos leer por boca de Gabriel que este Ángel “viste de Calcedonia”. Este Mensajero es el Ángel de la Acción y del Entusiasmo. Fue uno de los Ángeles que dictaron el Libro de las 2.000 páginas, haciéndolo en 32º lugar (página 562 en adelante, y 973 y s.s.)  

ORACIÓN PARA MURIEL

“Convoco a la Gran Energía que une Arriba y abajo,
para que en su Equilibrio despierte en mí la Acción necesaria con la que hacer un mundo mejor y más agradable.

Convoco hoy al Ángel Muriel para que penetre en mi alma y en mi espíritu y así haga brotar en mí el agua cristalina del Entusiasmo para acometer cualquier trabajo y empresa.

El perfume de la Pureza impregna en este momento mi cuerpo atrayendo hacia mi mente el ansia de la Comunicación que mi boca es incapaz de pronunciar a causa de su Inconmensurabilidad.

Dual soy en mi esencia, ¡Oh Ángel de la Flor blanca que florece de la mansedumbre! y hoy me abro a tu Energía para que me otorgues las Virtudes que nacen por ti.

Amén. Amén. Amén.”

MES DE JUNIO

(fuente: foro abierto amigos de camino)

Del latín Iunius, mes de Junio, correspondiente a la Hera griega, diosa del matrimonio. En la mitología romana, Junio es diosa de la maternidad, protectora de las mujeres, los compromisos, el Estado, reina del Olimpo y mujer de Júpiter. Originalmente personificaba el círculo lunar y simboliza el principio femenino en su joven madurez, en pleno vigor, soberano, combativo y fecundo. Madre del dios de la guerra, que es a su vez el protector de las meses, su nombre deriva de una raíz indoeruropea que expresa la fuerza vital que también encontramos en Juvenis, el hombre joven en el apogeo de su vigor, representado como un joven desnudo que señala con el dedo un reloj solar para dar a entender que el sol empieza a bajar y teniendo en la mano una antorcha encendida como símbolo del calor de la estación. También se piensa que, así como mayo estaba dedicado a los maiores, junio lo estaba a los iuniores (los jóvenes).

En la noche del  23 al 24 de junio, se celebraba el matrimonio entre Júpiter y Junio, cuya unión y fecundidad están simbolizadas por el roble. Los hijos nacidos de estas fiestas eran considerados protegidos de la diosa. La tradición de esta noche, desde tiempos antiguos, es mantenerse toda la noche en vela y encender hogueras para que la fuerza del Sol no decaiga. Pero además de fiesta del fuego, era también una fiesta acuática en la que se paseaba en barcas adornadas con flores. En la actualidad, la fiesta está asimilada por el cristianismo a la famosa Noche de San Juan. Las brujas vascas celebran su más importante akelarre, pues es la noche en que se manifiestan la Basa Andre (Señora del Bosque) y el Basa Jaun (Señor del Bosque o Aker), hijos ambos de la Andra Mari Ama Lur (la Magna Madre).

En toda Europa, ante la llegada de los solsticios, y desde tiempos prerromanos, se han realizado diversas celebraciones rituales encendiendo hogueras. En Junio ocurre el solsticio de verano o segunda puerta solsticial de Jano, como divinidad ambivalente que mira hacia el pasado y hacia el futuro. En el solsticio de verano se inicia la decadencia solar y es llamado “puerta de los hombres”, en contraposición al solsticio de invierno que se conoce como “puerta de los dioses”.

Los ritos celtas de Litha corresponden a la plenitud de este solsticio, comúnmente celebrado el 21 de Junio, cuando los poderes de la naturaleza alcanzan su punto álgido en el día más largo del año. Así como Beltane (1 de Mayo) posee la más pura esencia femenina, Litha conlleva la potencia de la fuerza masculina. El Dios reina en la naturaleza con toda su energía, inundándola de fertilidad y purificándola con su fuego. Marca el inicio del verano y del acortamiento de las noches. Era y es tradición encender grandes hogueras en las playas (para alargar aún más el día más largo del año), y saltar por encima de ellas para luego saltar nuevamente al mar, a modo de purificación.

Danzar es un rito que nos vincula con la Tierra, como si con nuestros pies la despertásemos. Con  nuestro movimiento y nuestra voz nos vinculamos al Aire. Con los baños y abluciones, al Agua como elemento místico. Y tentando al fuego con saltos y corros nos vinculamos al Fuego sagrado. Todas estas acciones, nos ponen en contacto con las fuerzas de la naturaleza y los planos superiores de conciencia haciendo posible la magia. Cualquier rito, en este ambiente de euforia energética sintonizará más fácilmente con las fuerzas materializadoras del universo. Esta noche, 21 de Junio, toda la naturaleza está abierta a nuestros deseos.

Asimismo, el 24 de junio, se celebra el Inti Raymi o La Fiesta del Sol en la ciudad andina de Cusco, una ceremonia religiosa incaica en honor al Inti, el dios-sol. Marca el solsticio de invierno y, en época incaica,  indicaba el inicio del año, así como el origen mítico del Inca.

Por otra parte, el 1 de Junio se celebraba en Roma la Carnaria (“Calendas de las habas“), festividad en honor de la ninfa Carna, diosa que se cuidaba de la asimilación de los alimentos. Es patrona de los goznes, pues su poder abre lo que está cerrado y cierra lo que está abierto. Hermana de Diana (diosa lunar), en este día Carna fue poseída por Jano. Es el día en el que lo imposible se hace posible.

COLOR PLATEADO

Blanco y luminoso. La palabra argent (plata en catalán y francés) deriva de una palabra sáncrita que significa blanco y brillante.

Es el color de la Consciencia Crística (la luna plena), la que ha de alcanzar el ser que se encamina hacia la espiritualidad y la luz (el sol). Es un reflejo de la divinidad pero que queda sólo en eso: su reflejo. No es la Luz sino una luz generalmente dual y que va en todas direcciones sin iluminar una sola cosa y sin apenas proyectar sombra.

Pertenece a la cadena simbólica luna-agua-principio femenino. Símbolo del agua purificadora, representa la Sabiduría Divina. Dios, que reúne los dos elementos purificadores, fuego y agua, es a la vez oro y plata.

Símbolo de pureza: es la luz pura, tal como es recibida y devuelta por la transparencia del cristal, la limpidez del agua, los reflejos del espejo, el destello del diamante; se asemeja a la nitidez de conciencia, a la pureza de intención, a la franqueza, a la rectitud de acción, y reclama la fidelidad que se desprende de ello.

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